Napoleón Bonaparte

“Sólo se puede gobernar a un pueblo ofreciendo un porvenir; un jefe ha de vender esperanza” (Napoleón Bonaparte)

Leyendo un artículo de José Antonio Marina en La Vanguardia, me admira la célebre frase del emperador francés. Napoleón no pasó a la historia por ser un asesor familiar precisamente, pero sí un auténtico coach de sus tropas y ejércitos.

La vida familiar, en los hogares de cada uno, se rige por unas posiciones jerarquizadas: padres – hijos. Eso, a muchos no les gusta admitirlo. Prefieren hablar de mini sistemas basados en la democracia de los miembros que la componen. Así, por ejemplo, se van a la cama cuando van todos. Los hijos hacen lo mismo que los padres y deciden igual que si lo fueran. No es extraño, por tanto, que este sistema termine, muchas veces, en una dictadura. Los hijos adolescentes decidiendo lo que deben o no deben hacer los padres.

Aprovechando las palabras de Napoleón, los padres tienen el deber de ofrecer a los hijos un porvenir y siempre desde el camino de la esperanza. Y para ello es necesario que tomen las decisiones que crean mejores para los hijos. La jerarquía familiar es fruto de la sabiduría y saber hacer que se le supone a los padres para ofrecer esa felicidad futura a los hijos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/carloszama

Napoleón Bonaparte

“Sólo se puede gobernar a un pueblo ofreciendo un porvenir; un jefe ha de vender esperanza” (Napoleón Bonaparte)

Leyendo un artículo de José Antonio Marina en La Vanguardia, me admira la célebre frase del emperador francés. Napoleón no pasó a la historia por ser un asesor familiar precisamente, pero sí un auténtico coach de sus tropas y ejércitos.

La vida familiar, en los hogares de cada uno, se rige por unas posiciones jerarquizadas: padres – hijos. Eso, a muchos no les gusta admitirlo. Prefieren hablar de mini sistemas basados en la democracia de los miembros que la componen. Así, por ejemplo, se van a la cama cuando van todos. Los hijos hacen lo mismo que los padres y deciden igual que si lo fueran. No es extraño, por tanto, que este sistema termine, muchas veces, en una dictadura. Los hijos adolescentes decidiendo lo que deben o no deben hacer los padres.

Aprovechando las palabras de Napoleón, los padres tienen el deber de ofrecer a los hijos un porvenir y siempre desde el camino de la esperanza. Y para ello es necesario que tomen las decisiones que crean mejores para los hijos. La jerarquía familiar es fruto de la sabiduría y saber hacer que se le supone a los padres para ofrecer esa felicidad futura a los hijos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/carloszama

Promesas peligrosas

Y por fin empieza un nuevo curso escolar. Se ponen en marcha una serie de rutinas típicas en estas fechas. Hemos comprado el material, forrado los libros, etiquetado la ropa… vaya, lo de cada año. Son muchos los que, con ánimo de motivar a los hijos, se llenan la boca de grandes promesas sobre premios que pueden conseguir los niños si llevan un buen curso. Es el momento de las motos, el viaje soñado o aquel capricho que a la niña le hace tanta ilusión. ¡Cuidado con todo eso!

Para una correcta educación son tan necesarios los premios como los castigos. Y ambos tienen, más o menos, el mismo método de aplicación. Esos premios no deben ser desproporcionados, no deben tener su ejecución a largo plazo, deben contemplarse los premios no materiales y, por supuesto, hay que enseñarles cuales son las responsabilidades que tienen los chicos de su edad.

¡Buena suerte a todos los que empiezan este nuevo curso escolar 2008 – 2009 y ánimo a los padres que les acompañarán emocionalmente!

© Photo: http://www.flickr.com/photos/10472370@N00

Publicado en  on Septiembre 14, 2008 at 6:32 pm Dejar un comentario

Promesas peligrosas

Y por fin empieza un nuevo curso escolar. Se ponen en marcha una serie de rutinas típicas en estas fechas. Hemos comprado el material, forrado los libros, etiquetado la ropa… vaya, lo de cada año. Son muchos los que, con ánimo de motivar a los hijos, se llenan la boca de grandes promesas sobre premios que pueden conseguir los niños si llevan un buen curso. Es el momento de las motos, el viaje soñado o aquel capricho que a la niña le hace tanta ilusión. ¡Cuidado con todo eso!

Para una correcta educación son tan necesarios los premios como los castigos. Y ambos tienen, más o menos, el mismo método de aplicación. Esos premios no deben ser desproporcionados, no deben tener su ejecución a largo plazo, deben contemplarse los premios no materiales y, por supuesto, hay que enseñarles cuales son las responsabilidades que tienen los chicos de su edad.

¡Buena suerte a todos los que empiezan este nuevo curso escolar 2008 – 2009 y ánimo a los padres que les acompañarán emocionalmente!

© Photo: http://www.flickr.com/photos/10472370@N00