Decálogo 10º para formar a un delincuente

10º Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


Este último punto del decálogo pone en evidencia a esos padres totalmente incapaces de formar auténticas personas para la sociedad. Éstos son incapaces de ver que, los profesionales de la educación, sólo quieren y buscan lo mejor para su hijo. Profesionales que aplicarán mecanismos y pedagogías muy lejanas de las utilizadas ellos: quedarse sin descanso (patio), unos ejercicios extras, etc.
Los padres que ponen en práctica esta
décima “máxima” son el resultado de dos fracasos educativos:
– La sobreprotección
– Soberbia de no aceptar que otra persona, y no nosotros como padres, sea capaz de hacer obedecer a nuestro hijo.
¿Cuál es el mecanismo correcto para mostrar nuestro desacuerdo con la actitud de un profesor hacia nuestro hijo? ¿Maltratar al profesor verbal o psicológicamente?, ¿Ir a denunciarlo a comisaría?, ¿Aconsejar a nuestro hijo a que NO cumpla lo que le ha dicho el profesor? Sabemos que estas respuestas son las que se están llevando a cabo hoy en día en la relación familia-escuela.
El camino a seguir sería el siguiente:
1º No des nunca por segura una versión “desproporcionada” de lo dicho por tu hijo.
Contrasta esa información con el profesor. Una llamada telefónica, una entrevista o una carta.
3º Fundamental: Total privacidad entre los padres y el maestro.
Este último punto puede parecer muy obvio pero cuando le escribimos una nota en la agenda o en una hoja para que se la entregue al profesor, estamos FALTANDO a esa privacidad. Si decides escribir algún comentario o pregunta a la maestra de tu hijo, que sea dentro un sobre cerrado.
La única forma de conseguir que nuestros hijos e hijas crezcan con los elementos necesarios para ser grandes personas es vivir con coherencia la relación escuela y familia.

Con el artículo de esta semana terminamos de analizar el decálogo para formar a un delincuente. A partir de ahora volveremos a los artículos más variados sobre la riqueza de la vida familiar.

Publicado en  on Marzo 23, 2008 at 9:01 am Dejar un comentario

Decálogo 10º para formar a un delincuente

10º Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


Este último punto del decálogo pone en evidencia a esos padres totalmente incapaces de formar auténticas personas para la sociedad. Éstos son incapaces de ver que, los profesionales de la educación, sólo quieren y buscan lo mejor para su hijo. Profesionales que aplicarán mecanismos y pedagogías muy lejanas de las utilizadas ellos: quedarse sin descanso (patio), unos ejercicios extras, etc.
Los padres que ponen en práctica esta
décima “máxima” son el resultado de dos fracasos educativos:
– La sobreprotección
– Soberbia de no aceptar que otra persona, y no nosotros como padres, sea capaz de hacer obedecer a nuestro hijo.
¿Cuál es el mecanismo correcto para mostrar nuestro desacuerdo con la actitud de un profesor hacia nuestro hijo? ¿Maltratar al profesor verbal o psicológicamente?, ¿Ir a denunciarlo a comisaría?, ¿Aconsejar a nuestro hijo a que NO cumpla lo que le ha dicho el profesor? Sabemos que estas respuestas son las que se están llevando a cabo hoy en día en la relación familia-escuela.
El camino a seguir sería el siguiente:
1º No des nunca por segura una versión “desproporcionada” de lo dicho por tu hijo.
Contrasta esa información con el profesor. Una llamada telefónica, una entrevista o una carta.
3º Fundamental: Total privacidad entre los padres y el maestro.
Este último punto puede parecer muy obvio pero cuando le escribimos una nota en la agenda o en una hoja para que se la entregue al profesor, estamos FALTANDO a esa privacidad. Si decides escribir algún comentario o pregunta a la maestra de tu hijo, que sea dentro un sobre cerrado.
La única forma de conseguir que nuestros hijos e hijas crezcan con los elementos necesarios para ser grandes personas es vivir con coherencia la relación escuela y familia.

Con el artículo de esta semana terminamos de analizar el decálogo para formar a un delincuente. A partir de ahora volveremos a los artículos más variados sobre la riqueza de la vida familiar.

Decálogo 10º para formar a un delincuente

10º Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.


Este último punto del decálogo pone en evidencia a esos padres totalmente incapaces de formar auténticas personas para la sociedad. Éstos son incapaces de ver que, los profesionales de la educación, sólo quieren y buscan lo mejor para su hijo. Profesionales que aplicarán mecanismos y pedagogías muy lejanas de las utilizadas ellos: quedarse sin descanso (patio), unos ejercicios extras, etc.
Los padres que ponen en práctica esta
décima “máxima” son el resultado de dos fracasos educativos:
– La sobreprotección
– Soberbia de no aceptar que otra persona, y no nosotros como padres, sea capaz de hacer obedecer a nuestro hijo.
¿Cuál es el mecanismo correcto para mostrar nuestro desacuerdo con la actitud de un profesor hacia nuestro hijo? ¿Maltratar al profesor verbal o psicológicamente?, ¿Ir a denunciarlo a comisaría?, ¿Aconsejar a nuestro hijo a que NO cumpla lo que le ha dicho el profesor? Sabemos que estas respuestas son las que se están llevando a cabo hoy en día en la relación familia-escuela.
El camino a seguir sería el siguiente:
1º No des nunca por segura una versión “desproporcionada” de lo dicho por tu hijo.
Contrasta esa información con el profesor. Una llamada telefónica, una entrevista o una carta.
3º Fundamental: Total privacidad entre los padres y el maestro.
Este último punto puede parecer muy obvio pero cuando le escribimos una nota en la agenda o en una hoja para que se la entregue al profesor, estamos FALTANDO a esa privacidad. Si decides escribir algún comentario o pregunta a la maestra de tu hijo, que sea dentro un sobre cerrado.
La única forma de conseguir que nuestros hijos e hijas crezcan con los elementos necesarios para ser grandes personas es vivir con coherencia la relación escuela y familia.

Con el artículo de esta semana terminamos de analizar el decálogo para formar a un delincuente. A partir de ahora volveremos a los artículos más variados sobre la riqueza de la vida familiar.

Decálogo 9º para fomar a un delincuente

9º: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificios y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Muchos estudios demuestran que el peor enemigo de la educación es la sobreprotección. Es lo que yo llamo “el síndrome de Marlin (Buscando a Nemo)”.

 

A nadie le gusta ver sufrir a un hijo: una enfermedad, el fallecimiento de algún ser querido, etc. Lo que sucede es que con la calidad de vida que hay hoy en día, ese sufrimiento se reduce a un estado de desánimo por no “tener” algo deseado. A los padres se les rompe el corazón al ver a sus hijos sin ese móvil que tienen todos los compañeros de su clase. Se les rompe el corazón cuando nos viene con esa carita de pena a decirnos que necesita esa ropa de esa marcar o ese accesorio que es el que se lleva ahora. En definitiva, no sabemos pronunciar esa gran palabra pedagógica que es el NO!.

Pobre nuestro hijo que cuando oye un NO se encierra en su habitación y no quiere salir… pobre nuestro hijo que cuando oye un NO se echa por el suelo pataleando… lo pasa ¡TAN MAL!

Hace unos días tuve oportunidad de oír a una gran educador, José Ramón Ayllón, que nos comentaba que los padres de hoy en día pertenecemos a la generación de la obediencia. Cuando fuimos pequeños obedecíamos en todo a nuestros padres y ahora obedecemos por completo a nuestros hijos.

Ya sabemos que nos es cuestión de lo que podamos, económicamente, o no hacer o gastar por ellos. Se trata de que se de cuenta que la auténtica felicidad no se encuentra en lo material.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/christopherdale/

 

Publicado en  on Marzo 15, 2008 at 10:01 am Dejar un comentario

Decálogo 9º para fomar a un delincuente

9º: Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.

Muchos estudios demuestran que el peor enemigo de la educación es la sobreprotección. Es lo que yo llamo “el síndrome de Marlin (Buscando a Nemo)”.

A nadie le gusta ver sufrir a un hijo: una enfermedad, el fallecimiento de algún ser querido, etc. Lo que sucede es que con la calidad de vida que hay hoy en día, ese sufrimiento se reduce a un estado de desánimo por no “tener” algo deseado. A los padres se les rompe el corazón al ver a sus hijos sin ese móvil que tienen todos los compañeros de su clase. Se les rompe el corazón cuando nos viene con esa carita de pena a decirnos que necesita esa ropa de esa marcar o ese accesorio que es el que se lleva ahora. En definitiva, no sabemos pronunciar esa gran palabra pedagógica que es el NO!.

Pobre nuestro hijo que cuando oye un NO se encierra en su habitación y no quiere salir… pobre nuestro hijo que cuando oye un NO se echa por el suelo pataleando… lo pasa ¡TAN MAL!

Hace unos días tuve oportunidad de oír a una gran educador, José Ramón Ayllón, que nos comentaba que los padres de hoy en día pertenecemos a la generación de la obediencia. Cuando fuimos pequeños obedecíamos en todo a nuestros padres y ahora obedecemos por completo a nuestros hijos.

Ya sabemos que nos es cuestión de lo que podamos, económicamente, o no hacer o gastar por ellos. Se trata de que se de cuenta que la auténtica felicidad no se encuentra en lo material.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/christopherdale/