Un viaje sin respuesta

Hace unos días, aparecía en la prensa la noticia de una pareja que decidió dar la vuelta al mundo en bicicleta para poner a prueba su amor. Diecinueve meses de viaje por 26 países distintos. Sinceramente, un gran reto físico para todo ser humano pero dudo que sirva como prueba contundente para demostrarse amor eterno.
Hace años que infinidad de parejas toman distintas iniciativas para intentar poner a prueba su amor: irse a vivir juntos, pasar un tiempo alejados el uno del otro o, como la pareja de vizcaínos, decidir hacer un gran viaje juntos. Pero ¿es eso concluyente? Personalmente creo que no. Indudablemente, pasar un tiempo con otro te ayuda a descubrir y a conocer más a la otra persona pero nada es comparable a lo que, en realidad, será el matrimonio.
Vivir un tiempo juntos permite compartir experiencias y situaciones ficticias pero nada más. El matrimonio es un “ir a por todas”. Entregarse totalmente.
¿A caso el que hace un viaje se da cuenta de cómo afectará a su pareja el hecho de tener hijos? ¿Cómo les educará? ¿Qué tiempo les va a dedicar? ¿Cómo aceptará el paso del tiempo o el envejecimiento de ambos?
En definitiva, el amor matrimonial es el que la pareja decide poner y entregarse totalmente. Por eso, no se basa únicamente en el otro (como es, como actúa…). Se basa en lo que estoy dispuesto a entregar y a compartir.

Ese es mi chico

En una sociedad esclavizada por el consumismo, en la que me permito todo lo que quiero y abandono todo lo que ya no me apetece, no es extraño que llevemos ese actuar al terreno emocional.

La edad en la que empezamos a oir hablar a los jóvenes de sus novios o novias es, cada vez, más temprana. Hoy salgo con uno y mañana salgo con otro. No se dan cuenta de que estan llevando esas relaciones con la misma ligereza con la que cambian de ropa.

No son capaces de darse cuenta que ponen en peligro el estado anímico de su corazón y el de la otra persona. No son lo suficientemente maduros para saber lo que es entregarse, sacrificarse, pensar en algo más… nosotros tampoco lo éramos. Entonces, ¿cómo debemos actuar como padres?

Cuando nuestro hijo empieza a “sentir” algo por una chica, debemos continuar educándolo igual que lo hicimos ante otros retos formativos de años anteriores. No podemos apartarnos o no darle importancia a ese hecho, porqué esos primeros enamoramientos serán muy importantes. ¿Hablas de ello con tus hijos? ¿Le das pautas sobre como comportarse? ¿Le hablas de ilusiones, de fracasos, de lo que es realmente el enamoramiento y lo que es el amor?

El error de muchos padres es ponerse a hablar de preservativos en lugar de ponerse a hablar de amor.

Trío de ases

La ingenuidad con la que a menudo afrontamos las relaciones es sorprendente. Nacho y Mariona pusieron fin a una relación de noviazgo de 3 años. Tanto él como ella habían vivido juntos el primer noviazgo de sus vidas. Me sorprendió el “siempre serás mi mejor amiga” que Nacho le proclamó.

Pasó el tiempo y seguían quedando para ir a tomar un café, charlar y explicárselo todo. La última vez que hablé con él tenía un problema con su actual pareja. La causa que se escondía en el fondo era: su mejor amiga.

Cuando tu mejor amigo/a es alguien del otro sexo, esa relación tiene fecha de caducidad: por lo menos, con la intensidad y claridad con la que fue vivida hasta el momento. Toda relación seria lleva consigo un punto de exclusividad que se oficializa en el matrimonio. La exclusividad es el regalo que la pareja ofrece al otro en el momento del compromiso. En el momento que uno confía parte de su intimidad con alguien del sexo opuesto abre la puerta a futuros problemas. Porqué no lo olvides, tu mejor amiga/o será ahora tu actual pareja.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/arconada

Trío de ases

La ingenuidad con la que a menudo afrontamos las relaciones es sorprendente. Nacho y Mariona pusieron fin a una relación de noviazgo de 3 años. Tanto él como ella habían vivido juntos el primer noviazgo de sus vidas. Me sorprendió el “siempre serás mi mejor amiga” que Nacho le proclamó.

Pasó el tiempo y seguían quedando para ir a tomar un café, charlar y explicárselo todo. La última vez que hablé con él tenía un problema con su actual pareja. La causa que se escondía en el fondo era: su mejor amiga.

Cuando tu mejor amigo/a es alguien del otro sexo, esa relación tiene fecha de caducidad: por lo menos, con la intensidad y claridad con la que fue vivida hasta el momento. Toda relación seria lleva consigo un punto de exclusividad que se oficializa en el matrimonio. La exclusividad es el regalo que la pareja ofrece al otro en el momento del compromiso. En el momento que uno confía parte de su intimidad con alguien del sexo opuesto abre la puerta a futuros problemas. Porqué no lo olvides, tu mejor amiga/o será ahora tu actual pareja.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/arconada

Aguantar o luchar

Ya hemos hablado, en muchas ocasiones, de las fases por las que pasamos hasta llegar al auténtico amor: el amor de donación. Ese amor que encontramos en la última etapa. Es ese amor voluntarioso que hace que pensemos antes en el otro, que en nosotros mismos.

Con el tiempo, la rutina hace que caigamos en la comodidad. Esa situación peligrosísima en la que nos buscamos más a nosotros mismos que a nuestra pareja. En ese estado afloran los defectos, las imperfecciones, esas cualidades que siempre ha tenido él o ella y ahora no soportamos. El siguiente paso ya es entrar en un periodo de amor en crisis: discusiones, silencios,… Y entonces nos hacemos esa pregunta que, de por sí, ya suena a fracaso: ¿Hasta cuándo tengo que aguantar?… ¿Aguantar? ¿Es eso lo que sientes y verdaderamente crees que haces en tu matrimonio? Tal como suena parece que el matrimonio gira alrededor tuyo y la otra persona debe cambiar algo para que tú te sientas bien. Como dice Montse, una buena amiga mía, se trata de “lucha”. ¿Hasta cuando debo luchar? Luchar es propio de los que no se rinden, de los que no se conforman, de los que quieren más. Sin lucha no hay victorias y cada lucha nos hace más fuertes.

Luchemos con y por nuestra pareja para conseguir, mantener o aumentar el amor que nos prometimos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/laradanielle

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