Trío de ases

La ingenuidad con la que a menudo afrontamos las relaciones es sorprendente. Nacho y Mariona pusieron fin a una relación de noviazgo de 3 años. Tanto él como ella habían vivido juntos el primer noviazgo de sus vidas. Me sorprendió el “siempre serás mi mejor amiga” que Nacho le proclamó.

Pasó el tiempo y seguían quedando para ir a tomar un café, charlar y explicárselo todo. La última vez que hablé con él tenía un problema con su actual pareja. La causa que se escondía en el fondo era: su mejor amiga.

Cuando tu mejor amigo/a es alguien del otro sexo, esa relación tiene fecha de caducidad: por lo menos, con la intensidad y claridad con la que fue vivida hasta el momento. Toda relación seria lleva consigo un punto de exclusividad que se oficializa en el matrimonio. La exclusividad es el regalo que la pareja ofrece al otro en el momento del compromiso. En el momento que uno confía parte de su intimidad con alguien del sexo opuesto abre la puerta a futuros problemas. Porqué no lo olvides, tu mejor amiga/o será ahora tu actual pareja.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/arconada

Publicado en  on Marzo 1, 2009 at 8:36 pm Comentarios (1)

Trío de ases

La ingenuidad con la que a menudo afrontamos las relaciones es sorprendente. Nacho y Mariona pusieron fin a una relación de noviazgo de 3 años. Tanto él como ella habían vivido juntos el primer noviazgo de sus vidas. Me sorprendió el “siempre serás mi mejor amiga” que Nacho le proclamó.

Pasó el tiempo y seguían quedando para ir a tomar un café, charlar y explicárselo todo. La última vez que hablé con él tenía un problema con su actual pareja. La causa que se escondía en el fondo era: su mejor amiga.

Cuando tu mejor amigo/a es alguien del otro sexo, esa relación tiene fecha de caducidad: por lo menos, con la intensidad y claridad con la que fue vivida hasta el momento. Toda relación seria lleva consigo un punto de exclusividad que se oficializa en el matrimonio. La exclusividad es el regalo que la pareja ofrece al otro en el momento del compromiso. En el momento que uno confía parte de su intimidad con alguien del sexo opuesto abre la puerta a futuros problemas. Porqué no lo olvides, tu mejor amiga/o será ahora tu actual pareja.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/arconada

Publicado en  on at 8:36 pm Comentarios (1)

Aguantar o luchar

Ya hemos hablado, en muchas ocasiones, de las fases por las que pasamos hasta llegar al auténtico amor: el amor de donación. Ese amor que encontramos en la última etapa. Es ese amor voluntarioso que hace que pensemos antes en el otro, que en nosotros mismos.

Con el tiempo, la rutina hace que caigamos en la comodidad. Esa situación peligrosísima en la que nos buscamos más a nosotros mismos que a nuestra pareja. En ese estado afloran los defectos, las imperfecciones, esas cualidades que siempre ha tenido él o ella y ahora no soportamos. El siguiente paso ya es entrar en un periodo de amor en crisis: discusiones, silencios,… Y entonces nos hacemos esa pregunta que, de por sí, ya suena a fracaso: ¿Hasta cuándo tengo que aguantar?… ¿Aguantar? ¿Es eso lo que sientes y verdaderamente crees que haces en tu matrimonio? Tal como suena parece que el matrimonio gira alrededor tuyo y la otra persona debe cambiar algo para que tú te sientas bien. Como dice Montse, una buena amiga mía, se trata de “lucha”. ¿Hasta cuando debo luchar? Luchar es propio de los que no se rinden, de los que no se conforman, de los que quieren más. Sin lucha no hay victorias y cada lucha nos hace más fuertes.

Luchemos con y por nuestra pareja para conseguir, mantener o aumentar el amor que nos prometimos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/laradanielle

Aguantar o luchar

Ya hemos hablado, en muchas ocasiones, de las fases por las que pasamos hasta llegar al auténtico amor: el amor de donación. Ese amor que encontramos en la última etapa. Es ese amor voluntarioso que hace que pensemos antes en el otro, que en nosotros mismos.

Con el tiempo, la rutina hace que caigamos en la comodidad. Esa situación peligrosísima en la que nos buscamos más a nosotros mismos que a nuestra pareja. En ese estado afloran los defectos, las imperfecciones, esas cualidades que siempre ha tenido él o ella y ahora no soportamos. El siguiente paso ya es entrar en un periodo de amor en crisis: discusiones, silencios,… Y entonces nos hacemos esa pregunta que, de por sí, ya suena a fracaso: ¿Hasta cuándo tengo que aguantar?… ¿Aguantar? ¿Es eso lo que sientes y verdaderamente crees que haces en tu matrimonio? Tal como suena parece que el matrimonio gira alrededor tuyo y la otra persona debe cambiar algo para que tú te sientas bien. Como dice Montse, una buena amiga mía, se trata de “lucha”. ¿Hasta cuando debo luchar? Luchar es propio de los que no se rinden, de los que no se conforman, de los que quieren más. Sin lucha no hay victorias y cada lucha nos hace más fuertes.

Luchemos con y por nuestra pareja para conseguir, mantener o aumentar el amor que nos prometimos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/laradanielle

¿Cueces o enriqueces?

Tomando como ejemplo el mítico anuncio de cubitos Maggi, enfocaremos el artículo de hoy con el símil de su eslogan: ¿Cueces o enriqueces?

La función de los padres de hoy en día es exactamente la misma que la de toda la vida. De entre muchas definiciones, nos serviría ésta: educar a los hijos, en todas sus dimensiones, ayudarles a descubrir el verdadero camino para alcanzar la felicidad y prepararlos para vivir y servir a la sociedad en la que les tocará vivir.

El papel de los esposos, en relación a las tareas hogareñas, sí que ha cambiado en la actualidad. De vez en cuando salen estadísticas y análisis sobre el papel del marido en casa. Parece que, cada vez más, los hombres “ayudan” más en casa. Pero… ¿es eso correcto? ¿Debe el marido ayudar en casa?

Ayudar es hacer algo para otra persona por aliviarle el trabajo y para que consiga un determinado fin… ¿Buscamos esa función en los maridos? En los modelos familiares que abundan hoy en día (marido y mujer trabajadores), las tareas deben ser compartidas. Esa es la auténtica fórmula.

Así pues, no tengamos los marido, la mentalidad de ayudar en casa. Ante la pregunta ¿cueces o enriqueces? ¿ayudas o compartes?, tengamos la respuesta clara.

Publicado en  on Noviembre 9, 2008 at 8:38 pm Dejar un comentario