Estudiar lejos de casa

Luís comentó que, al terminar este año Bachillerato, desearía ir a estudiar a otra ciudad. Sus padres vinieron a verme porqué no sabían cómo afrontar esa situación. Ellos habían pensado que su hijo terminaría estudiando arquitectura al lado de casa y trabajaría en el despacho de su madre (arquitecta). Él nunca lo había dicho a sus padres pero me comentó que no quiere ni acercarse a la facultad de arquitectura: ¡Ya he oído suficiente sobre estructuras, edificios mal diseñados, que si tienen poca luz, etc!

La verdad es que, cuando nuestros hijos son pequeños, dominamos con mayor o menor fortuna su desarrollo. Podemos dirigir y corregir, en cierta medida, el “viaje” que van realizando. Pero, con los años, aumentan su autonomía y empiezan a elegir su propio sendero.

Los padres debemos entender que cada uno seguirá su camino. Si esperamos que sigan el nuestro, nos equivocaremos:Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo” (Madre Teresa de Calcuta) .

Repitámonos esa idea en nuestro interior porqué, ese vivir su propia vida, llegará tarde o temprano.

Publicado en  on Octubre 10, 2009 at 1:07 pm Dejar un comentario

Aprender esforzándose

Hace unos años, siguiendo la corriente sobreprotectora de la sociedad, la pedagogía puso de moda el “aprender jugando”. Una forma de enseñar que, al contrario de lo que había antes (“la letra con la sangre entra”) trabaja la motivación, el estímulo y, como no, aprender conceptos mientras uno lo pasa bien. ¿Quién no se apunta a este sistema?

Así, actualmente, hemos llegado a oír, por parte de padres, tutores o profesores frases como:

este chico no trabaja porqué no está motivado

- el problema es que no han logrado encontrar la mejor manera para que el niño aprenda…

Una vez más, siempre buscamos la fórmula menos costosa para aprender o actuar. ¿Dónde cabe, en esta filosofía, el esfuerzo? En mi opinión, este sistema puede ser muy útil al inicio del aprendizaje pero, a la larga, será más importante inculcarles la cultura del esfuerzo que el de la diversión.

Gran parte de los problemas que sufren los padres en relación con los hijos son debidos a la sobreprotección. Los hijos no han aprendido a obedecer a los padres. Lo único que esperan es responder al estímulo del divertimento. Por tanto, si lo que dice papá o mamá no me divierte… ¿Por qué obedecerles?

Pero en una cosa sí estamos de acuerdo: los niños no son los culpables de esta forma de educar.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/sarmax/

Aprender esforzándose

Hace unos años, siguiendo la corriente sobreprotectora de la sociedad, la pedagogía puso de moda el “aprender jugando”. Una forma de enseñar que, al contrario de lo que había antes (“la letra con la sangre entra”) trabaja la motivación, el estímulo y, como no, aprender conceptos mientras uno lo pasa bien. ¿Quién no se apunta a este sistema?

Así, actualmente, hemos llegado a oír, por parte de padres, tutores o profesores frases como:

este chico no trabaja porqué no está motivado

- el problema es que no han logrado encontrar la mejor manera para que el niño aprenda…

Una vez más, siempre buscamos la fórmula menos costosa para aprender o actuar. ¿Dónde cabe, en esta filosofía, el esfuerzo? En mi opinión, este sistema puede ser muy útil al inicio del aprendizaje pero, a la larga, será más importante inculcarles la cultura del esfuerzo que el de la diversión.

Gran parte de los problemas que sufren los padres en relación con los hijos son debidos a la sobreprotección. Los hijos no han aprendido a obedecer a los padres. Lo único que esperan es responder al estímulo del divertimento. Por tanto, si lo que dice papá o mamá no me divierte… ¿Por qué obedecerles?

Pero en una cosa sí estamos de acuerdo: los niños no son los culpables de esta forma de educar.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/sarmax/

El ritmo escolar

Esta semana hará un mes que nuestros hijos empezaron el curso. Un recorrido que terminará a finales de junio.

Los padres y educadores deben tener en cuenta que a lo largo de este periodo habrá bajones, tropiezos, dificultades… No nos pensemos que el empuje o las ganas con las que empiezan los niños y niñas durará siempre.

Hay tres grandes ciclos que debemos conocer:

-       1r trimestre: los chicos y chicas llegan frescos de las vacaciones veraniegas. Ilusión de empezar un nuevo curso, durante esos meses ven como se acercan las navidades (ilusión de esas fechas) y hay también algún “puente” que les hace más llevadero el curso. En definitiva son unos meses que acostumbran a pasar bastante rápido.

-       2º trimestre: éste es quizás el más duro para ellos. El profesorado aprovecha un periodo donde no hay tantos parones para tirar fuerte del curso. El alumnado no ve, con la misma ilusión, las vacaciones de Semana Santa como las de Navidad. Son unos meses donde aparecen los cansancios, dificultades escolares, etc.

-       3r trimestre: remate final. El cansancio del curso se hace más palpable. Vienen de unas cortas vacaciones. A partir de mayo y junio, el calor afecta negativamente en su rendimiento y deben poner más de su parte para sacar el máximo partido a sus ratos de trabajo.

Son ciclos que no podemos cambiar. Simplemente conocerlos y así saber sacar el lado positivo de las contrariedades que vayan apareciendo.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/brooklyn_dauphin/

Publicado en  on Octubre 10, 2008 at 10:34 am Dejar un comentario

El ritmo escolar

Esta semana hará un mes que nuestros hijos empezaron el curso. Un recorrido que terminará a finales de junio.

Los padres y educadores deben tener en cuenta que a lo largo de este periodo habrá bajones, tropiezos, dificultades… No nos pensemos que el empuje o las ganas con las que empiezan los niños y niñas durará siempre.

Hay tres grandes ciclos que debemos conocer:

-       1r trimestre: los chicos y chicas llegan frescos de las vacaciones veraniegas. Ilusión de empezar un nuevo curso, durante esos meses ven como se acercan las navidades (ilusión de esas fechas) y hay también algún “puente” que les hace más llevadero el curso. En definitiva son unos meses que acostumbran a pasar bastante rápido.

-       2º trimestre: éste es quizás el más duro para ellos. El profesorado aprovecha un periodo donde no hay tantos parones para tirar fuerte del curso. El alumnado no ve, con la misma ilusión, las vacaciones de Semana Santa como las de Navidad. Son unos meses donde aparecen los cansancios, dificultades escolares, etc.

-       3r trimestre: remate final. El cansancio del curso se hace más palpable. Vienen de unas cortas vacaciones. A partir de mayo y junio, el calor afecta negativamente en su rendimiento y deben poner más de su parte para sacar el máximo partido a sus ratos de trabajo.

Son ciclos que no podemos cambiar. Simplemente conocerlos y así saber sacar el lado positivo de las contrariedades que vayan apareciendo.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/brooklyn_dauphin/

Publicado en  on at 10:34 am Dejar un comentario