Para él y para ella

La forma como las personas demostramos nuestro afecto a los demás, tiene muchas variantes. Cada cultura tiene sus propias maneras y cada familia adapta las suyas propias.

Hace unos días me sorprendía ver la frialdad con la que los orientales demostraban su cariño a sus seres queridos: un simple gesto con la mano era la forma cómo un padre saludaba a su hija después de estar separado 2 años de ella.
Esta semana he tenido la oportunidad de volver a escuchar al Dr. Jokin de Irala quien nos recordaba la importancia de mostrar gestualmente nuestro amor a nuestros hijos varones. ¿Abrazamos igual a nuestros hijos que a nuestras hijas?, ¿Les besamos igual?
No te equivoques: ellos y ellas necesitan sentir en sus carnes el amor que sentimos por ellos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/lightfalling/

Publicado en  on Abril 26, 2009 at 4:02 pm Dejar un comentario

Para él y para ella

La forma como las personas demostramos nuestro afecto a los demás, tiene muchas variantes. Cada cultura tiene sus propias maneras y cada familia adapta las suyas propias.

Hace unos días me sorprendía ver la frialdad con la que los orientales demostraban su cariño a sus seres queridos: un simple gesto con la mano era la forma cómo un padre saludaba a su hija después de estar separado 2 años de ella.
Esta semana he tenido la oportunidad de volver a escuchar al Dr. Jokin de Irala quien nos recordaba la importancia de mostrar gestualmente nuestro amor a nuestros hijos varones. ¿Abrazamos igual a nuestros hijos que a nuestras hijas?, ¿Les besamos igual?
No te equivoques: ellos y ellas necesitan sentir en sus carnes el amor que sentimos por ellos.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/lightfalling/

Publicado en  on at 4:02 pm Dejar un comentario

De Jesús a Chus

Tato, Luca, Marion, Chus… infinidad de apelativos o sobrenombres con los que etiquetamos a los hijos. Es verdad que cada uno tiene su nombre de pila y apellidos. Un nombre que nos gusta y por eso así lo bautizamos. Los hay que critican la utilización de esos sobrenombres. La verdad es que he recibido alguna consulta en relación a este aspecto. ¿Hago mal en usarlos? ¿Hasta cuándo puedo hacerlo?

En mi opinión, la utilización de esos apelativos, dentro en ámbito familiar, es aceptable. Muchos de ellos tienen su origen en la infancia. Sin darnos cuenta, buscamos una forma cariñosa de llamar su atención. Por supuesto, cada uno tiene su nombre pero cuando utilizamos un apelativo para nombrarle lo que hacemos es personalizar, aun más, a ese Jesús, Luís o Mariona. De alguna forma es como eligiéramos una forma única para él. 

¿Utilizamos sobrenombres cuando nos dirigimos a nuestra pareja?: Cari, cariño, amor…

Por otra parte, no os preocupéis, serán los hijos los que nos advertirán del momento en el que debemos dejar de utilizarlos. 

© Photo: http://www.flickr.com/photos/daska

Publicado en  on Enero 18, 2009 at 9:47 am Dejar un comentario

De Jesús a Chus

Tato, Luca, Marion, Chus… infinidad de apelativos o sobrenombres con los que etiquetamos a los hijos. Es verdad que cada uno tiene su nombre de pila y apellidos. Un nombre que nos gusta y por eso así lo bautizamos. Los hay que critican la utilización de esos sobrenombres. La verdad es que he recibido alguna consulta en relación a este aspecto. ¿Hago mal en usarlos? ¿Hasta cuándo puedo hacerlo?

En mi opinión, la utilización de esos apelativos, dentro en ámbito familiar, es aceptable. Muchos de ellos tienen su origen en la infancia. Sin darnos cuenta, buscamos una forma cariñosa de llamar su atención. Por supuesto, cada uno tiene su nombre pero cuando utilizamos un apelativo para nombrarle lo que hacemos es personalizar, aun más, a ese Jesús, Luís o Mariona. De alguna forma es como eligiéramos una forma única para él. 

¿Utilizamos sobrenombres cuando nos dirigimos a nuestra pareja?: Cari, cariño, amor…

Por otra parte, no os preocupéis, serán los hijos los que nos advertirán del momento en el que debemos dejar de utilizarlos. 

© Photo: http://www.flickr.com/photos/daska

Publicado en  on at 9:47 am Dejar un comentario

¿Para qué?

¡Feliz Año 2009 a todos!

Hemos pasado otra Navidad, hemos vuelto a saltarnos aquello de controlar el número de regalos que reciben los hijos, el régimen, el no agobiarnos en las tiendas… pero lo más gracioso de todo es que, incluso así, hemos vuelto a proponernos buenas intenciones para este año 2009. Nuevos propósitos después de NO haber cumplido las últimas promesas. Y me pregunto… ¿no es así la vida? Me refiero a comenzar y recomenzar de nuevo. Los perdedores son los que, después de verse derrotados, no vuelven a intentarlo.

En nuestras vidas todo se basa en propósitos, en la persecución de objetivos. Claro que sí: este año empezaremos el régimen, dejaremos de fumar, haremos deporte y llegaremos antes a casa para estar con nuestra familia… Otro aspecto será los MEDIOS que emplearemos para conseguir que esos propósitos lleguen a buen puerto; pero eso ya es tema para otra semana.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/26724523@N00