¿Jamás puede ocurrirte?

Continuamente, los diarios sensacionalista, la asquerosa (perdón por la claridad de mis palabras) prensa rosa, persigue a todo tipo de famosillo esperando, como lobo a su presa, el patinazo y la infidelidad para hacer auténtica basura televisiva. Contarlo a los cuatro vientos y promover el juicio público es lo único que les interesa. No hay lugar para los sentimientos, la intimidad, la opinión de los hijos, ni mucho menos la dignidad de la persona y ante esas imágenes, la soberbia nos hace creer que eso jamás puede ocurrirnos a nosotros.

Pues hoy voy a contaros un secreto: me veo capaz de ser infiel a mi mujer. Soy humano y soy varón. No voy a entrar, ahora, en el debate de lo que atrae o estimula a un hombres y a una mujeres pero, seamos sinceros: los hombres, ante las mujeres, somos el auténtico sexo débil.

Pero a la vez, creo que es bueno que nos sintamos potencialmente capaces de fallar a nuestra esposa porqué sólo el que crea que no es de hierro, sólo el que piense que es débil, sólo el que sienta que su matrimonio es lo primero, pondrá los medios para cuidarlo.

Nos dan lástima los adictos que confiesan yo controlo, yo sé hasta donde puedo llegar, no pasa nada, sólo estoy tonteando, cuando quiera lo dejo, sé dónde está el límite y no se dan cuenta de que están metidos hasta el cuello.

Así que ya lo sabéis, yo soy capaz de ser infiel… ¿y vosotros?

© Photo: http://www.flickr.com/photos/cmua

Me convertí en un hombre enamorado

El amor eterno lo consigue el que lo persigue. Y quien a estas altura no lo haya aprendido ya puede ponerse las pilas. En el cortometraje que os adjunto hoy, el marido lo experimenta en el momento en que se da totalmente a su mujer. La frase que resume el video es, sin duda, la siguiente: “Actuando como un hombre enamorado, me convertí en un hombre enamorado”.

Los humanos, que sólo aprendemos a base de palos, necesitamos encontrarnos en situaciones límites para darnos cuenta que debemos actuar, cambiar, enamorar…

L@s puristas no verán más que una actuación mezquina del personaje masculino de la secuencia. Lo verán egoísta, infiel, frívolo… y quizás es así pero la vida nos tiene preparada situaciones en las que verdaderamente deberemos elegir. En mi opinión, supo elegir la opción correcta: el camino para descubrir la auténtica felicidad en la dificultad y, por supuesto, en el amor.

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