Open your mind!

En la cola del supermercado es casi imposible no echar un vistazo a la cesta de la compra de la persona que hay delante nuestro. Ayer sobresalía, de una de esas cestas, la última edición de una revista de las que se encuentra en la consulta del dentista. El titular: ¡Atención a la crisis de los 35!…

Pensé… ¡A los 35 también! Entonces empecé a recordar la cantidad de crisis que tenemos durante toda la vida y pensé que si las sumáramos todas estaríamos más tiempo deprimidos que en vida: crisis adolescente, crisis de los 35, crisis de los 40, crisis del “nido vacío”, crisis de la jubilación… y si a ellas le añadimos aquellas que nos vende el ambiente o lo que nos rodea, la verdad, no sé cómo nuestra generación sigue viva todavía: la crisis económica, la crisis de la familia, la crisis del cambio climático, la del agua, la política…

¿No es mejor fijarnos en aquello que sí funciona? Porqué en realidad creo que vendiendo pesimismo, recogeremos generaciones pesimistas.

Creedme, haced caso a la máxima open your mind y cuando os venga un bajón, cerrad los ojos y escuchad esta incomparable melodía que nos dejó el genio y maestro Louis Armstrong: What a Wonderful World.
¡Sed felices!

P.D.: Si queréis saber lo que dice la letra, aquí la tenéis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/airnos

Publicado en on Mayo 2, 2008 at 3:23 pm Comentarios (1)

Open your mind!

En la cola del supermercado es casi imposible no echar un vistazo a la cesta de la compra de la persona que hay delante nuestro. Ayer sobresalía, de una de esas cestas, la última edición de una revista de las que se encuentra en la consulta del dentista. El titular: ¡Atención a la crisis de los 35!…

Pensé… ¡A los 35 también! Entonces empecé a recordar la cantidad de crisis que tenemos durante toda la vida y pensé que si las sumáramos todas estaríamos más tiempo deprimidos que en vida: crisis adolescente, crisis de los 35, crisis de los 40, crisis del “nido vacío”, crisis de la jubilación… y si a ellas le añadimos aquellas que nos vende el ambiente o lo que nos rodea, la verdad, no sé cómo nuestra generación sigue viva todavía: la crisis económica, la crisis de la familia, la crisis del cambio climático, la del agua, la política…

¿No es mejor fijarnos en aquello que sí funciona? Porqué en realidad creo que vendiendo pesimismo, recogeremos generaciones pesimistas.

Creedme, haced caso a la máxima open your mind y cuando os venga un bajón, cerrad los ojos y escuchad esta incomparable melodía que nos dejó el genio y maestro Louis Armstrong: What a Wonderful World.
¡Sed felices!

P.D.: Si queréis saber lo que dice la letra, aquí la tenéis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/airnos

Open your mind!

En la cola del supermercado es casi imposible no echar un vistazo a la cesta de la compra de la persona que hay delante nuestro. Ayer sobresalía, de una de esas cestas, la última edición de una revista de las que se encuentra en la consulta del dentista. El titular: ¡Atención a la crisis de los 35!…

Pensé… ¡A los 35 también! Entonces empecé a recordar la cantidad de crisis que tenemos durante toda la vida y pensé que si las sumáramos todas estaríamos más tiempo deprimidos que en vida: crisis adolescente, crisis de los 35, crisis de los 40, crisis del “nido vacío”, crisis de la jubilación… y si a ellas le añadimos aquellas que nos vende el ambiente o lo que nos rodea, la verdad, no sé cómo nuestra generación sigue viva todavía: la crisis económica, la crisis de la familia, la crisis del cambio climático, la del agua, la política…

¿No es mejor fijarnos en aquello que sí funciona? Porqué en realidad creo que vendiendo pesimismo, recogeremos generaciones pesimistas.

Creedme, haced caso a la máxima open your mind y cuando os venga un bajón, cerrad los ojos y escuchad esta incomparable melodía que nos dejó el genio y maestro Louis Armstrong: What a Wonderful World.
¡Sed felices!

P.D.: Si queréis saber lo que dice la letra, aquí la tenéis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/airnos

La risoterapia familiar

La risoterapia es una de las mejores vitaminas para tomar en familia.

De vez en cuando se oyen en los medios las distintas estadísticas sobre el número de veces que las persona utilizamos los músculos faciales para reír. Dicen que los niños se ríen o sonríen 4 veces más que los adultos. No hablaremos de cómo se llevan a cabo estas investigaciones pero seguro que alguien habrá tenido que ir paseando todo el día por la calle con algún tipo de “chisme” con sensores conectados a su cara. Sólo de pensarlo ya me río.

Los adultos se dedican a ir a sesiones donde les enseñan a pasar un buen rato sonriendo pero ¿y nuestros hijos? Ellos ya sabemos que sonríen, según las investigaciones, pero ¿nos ven hacerlo? Pensad un momento qué expresiones tenéis en la cara cuando estáis en casa con ellos, por la mañana, por la tarde, en el coche…

Es importante que los hijos vean que esos momentos en los que estamos con ellos riéndonos, no sean momentos ni situaciones forzadas. Recuerdo un padre que me comentaba que cada día reservaba un rato de su tiempo para hacer reír a sus hijos. No es ésta la solución porqué ¿y el resto de tiempo? La risoterapia familiar no se reserva a un rato ni a un momento. Debe ser, casi, una forma de vida.

Consejo: la fórmula perfecta es que nos vean reír a papá y a mamá. No hay actitud más contagiosa y más eficaz para la paz familiar que ver a los padres reírse conjuntamente.

Publicado en on Diciembre 31, 2007 at 6:03 pm Dejar un comentario

La risoterapia familiar

La risoterapia es una de las mejores vitaminas para tomar en familia.

De vez en cuando se oyen en los medios las distintas estadísticas sobre el número de veces que las persona utilizamos los músculos faciales para reír. Dicen que los niños se ríen o sonríen 4 veces más que los adultos. No hablaremos de cómo se llevan a cabo estas investigaciones pero seguro que alguien habrá tenido que ir paseando todo el día por la calle con algún tipo de “chisme” con sensores conectados a su cara. Sólo de pensarlo ya me río.

Los adultos se dedican a ir a sesiones donde les enseñan a pasar un buen rato sonriendo pero ¿y nuestros hijos? Ellos ya sabemos que sonríen, según las investigaciones, pero ¿nos ven hacerlo? Pensad un momento qué expresiones tenéis en la cara cuando estáis en casa con ellos, por la mañana, por la tarde, en el coche…

Es importante que los hijos vean que esos momentos en los que estamos con ellos riéndonos, no sean momentos ni situaciones forzadas. Recuerdo un padre que me comentaba que cada día reservaba un rato de su tiempo para hacer reír a sus hijos. No es ésta la solución porqué ¿y el resto de tiempo? La risoterapia familiar no se reserva a un rato ni a un momento. Debe ser, casi, una forma de vida.

Consejo: la fórmula perfecta es que nos vean reír a papá y a mamá. No hay actitud más contagiosa y más eficaz para la paz familiar que ver a los padres reírse conjuntamente.

Publicado en on at 6:03 pm Dejar un comentario