La zanahoria

Pasan los años y los hijos van creciendo. Hemos intentado educarle con sus más y con sus menos y para ello hemos tenido que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el premio y el castigo.
La motivación es el primer paso para desear hacer algo. Sin ella, no encuentran sentido a sus actuaciones. El premio (no entendido únicamente como algo material) es lo que les anima a seguir adelante, hasta descubrir que sus deberes cuotidianos, su buen hacer, el hacer la vida agradable a los demás también les proporciona satisfacción. Ese momento será crucial para su desarrollo como persona.
Pero para ello es necesario que hagamos nuestros deberes: ¿Sabemos qué motiva a nuestros hijos? ¿Qué les ilusiona?… son elementos fundamentales en su educación. Es nuestro deber conocer bien estos aspectos para poder ayudarles en su crecimiento diario.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/combinedmedia

Publicado en  on Mayo 17, 2009 at 7:38 pm Dejar un comentario

La zanahoria

Pasan los años y los hijos van creciendo. Hemos intentado educarle con sus más y con sus menos y para ello hemos tenido que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el premio y el castigo.
La motivación es el primer paso para desear hacer algo. Sin ella, no encuentran sentido a sus actuaciones. El premio (no entendido únicamente como algo material) es lo que les anima a seguir adelante, hasta descubrir que sus deberes cuotidianos, su buen hacer, el hacer la vida agradable a los demás también les proporciona satisfacción. Ese momento será crucial para su desarrollo como persona.
Pero para ello es necesario que hagamos nuestros deberes: ¿Sabemos qué motiva a nuestros hijos? ¿Qué les ilusiona?… son elementos fundamentales en su educación. Es nuestro deber conocer bien estos aspectos para poder ayudarles en su crecimiento diario.

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¿Dónde está mi hijo?

Mi hijo ya no es el de antes. ¿Qué han hecho con él?

Ésta es la reflexión que muchos padres se hacen cuando tienen en casa un adolescente. ¿Dónde se fue su buen carácter, amabilidad, comprensión…? Parece que alguien le haya lavado el cerebro. Hasta que alguien te dice: ¡Bienvenido al mundo adolescente!

Pero los padres no estamos tranquilos hasta saber qué les pasa y por qué les ocurren esos cambios:

El ser humano desarrolla, a lo largo de la vida, unas dimensiones que le ayudan a fortalecer y aumentar sus cualidades personales. El adolescente sufre grandes cambios sin tener ni idea del por qué ni cómo le ocurren.

- Física: su cuerpo empieza a transformarse y se hace adulto.

- Social: ante esos cambios físicos, el joven siente cierta vergüenza y está constantemente comparándose con los demás. Se preocupa mucho más por la imagen que sus amigos tienen de él.

- Trascendente: antes lo que estaba bien, estaba bien y lo que estaba mal, estaba mal. Ahora se cuestiona todo este pasado, sus creencias religiosas, etc.

- Emocional: sufre grandes cambios de humor. Empieza a sentir “ cosquilleos” por aquellos amigos o amigas que hasta ahora eran simplemente compañeros de diversión.

- Racional: sin duda todo lo anterior tiene su influencia en la parte racional. La pereza, la voluntad, el interés por el estudio son cuestiones que le ayudarán o impedirán desarrollar su dimensión racional.

Y me pregunto… ¿No tienen motivos para sufrir esos cambios que apreciamos en casa? ¿No los sufrimos nosotros a su edad?

Estad a su lado, mostradles el viaje alucinante de la adolescencia y pensad que con vuestra ayuda conseguirán desarrollar todas las cualidades que tienen en su interior.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/regolare

Publicado en  on Marzo 29, 2009 at 8:40 am Dejar un comentario

¿Dónde está mi hijo?

Mi hijo ya no es el de antes. ¿Qué han hecho con él?

Ésta es la reflexión que muchos padres se hacen cuando tienen en casa un adolescente. ¿Dónde se fue su buen carácter, amabilidad, comprensión…? Parece que alguien le haya lavado el cerebro. Hasta que alguien te dice: ¡Bienvenido al mundo adolescente!

Pero los padres no estamos tranquilos hasta saber qué les pasa y por qué les ocurren esos cambios:

El ser humano desarrolla, a lo largo de la vida, unas dimensiones que le ayudan a fortalecer y aumentar sus cualidades personales. El adolescente sufre grandes cambios sin tener ni idea del por qué ni cómo le ocurren.

- Física: su cuerpo empieza a transformarse y se hace adulto.

- Social: ante esos cambios físicos, el joven siente cierta vergüenza y está constantemente comparándose con los demás. Se preocupa mucho más por la imagen que sus amigos tienen de él.

- Trascendente: antes lo que estaba bien, estaba bien y lo que estaba mal, estaba mal. Ahora se cuestiona todo este pasado, sus creencias religiosas, etc.

- Emocional: sufre grandes cambios de humor. Empieza a sentir “ cosquilleos” por aquellos amigos o amigas que hasta ahora eran simplemente compañeros de diversión.

- Racional: sin duda todo lo anterior tiene su influencia en la parte racional. La pereza, la voluntad, el interés por el estudio son cuestiones que le ayudarán o impedirán desarrollar su dimensión racional.

Y me pregunto… ¿No tienen motivos para sufrir esos cambios que apreciamos en casa? ¿No los sufrimos nosotros a su edad?

Estad a su lado, mostradles el viaje alucinante de la adolescencia y pensad que con vuestra ayuda conseguirán desarrollar todas las cualidades que tienen en su interior.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/regolare

El tercer mundo está al lado de casa

Papá, mamá, este verano quiero ir a Kenia para ayudar a niños necesitados.

 “Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.”

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

La montaña rusa emocional, física, racional, que sufre el adolescente, ya la conocemos. Cómo ellos mismos dicen: hoy estoy de subidón y mañana tengo un down que no me aguanto. Contrasta, en ellos, el sentirse una día superman y otro un auténtico inútil.

Esa sensación de comerse el mundo, abarca todas sus dimensiones: la física (quiero ser guapísima), la racional (siempre tengo la razón, lo sé todo)… y por supuesto la trascendente, emocional y social. Con estas últimas se les despierta “el misionero” que llevan dentro. Tienen la inquietud de ayudar al prójimo, de pensar en los demás, de hacer algo para mejorar el mundo. Pero todo ello, bajo su capa de superhéroe, muchos necesitan llevarlo al extremo. No les basta con colaborar con una ONG que trabaja en el mismo barrio, no les basta con ayudar en el asilo de ancianos más próximo ni de colaborar con asociaciones solidarias cercanas. Ellos necesitan irse al infinito porqué parece que ahí es donde más se les necesita. Papá, mamá… ¡me voy al Congo!

Tened en cuenta que eso es una característica más de la adolescencia. Es importante, como en otras cosas, no cortarles las alas que les ayudarán a volar alto. Pero, a la vez, debemos hacerles ver que hay muchos lugares, rincones, al lado de casa, donde también necesitan de su apoyo: el tercer mundo está, también, al lado de casa (y mucho más ahora con la crisis).

 P.D.: http://www.projectefrake.org

© Photo: http://www.flickr.com/photos/12191223@N00/