Todavía no

Es curioso el papel que juega la edad de las personas en las relaciones con sus iguales. Con el tiempo te das cuenta que es algo parecido a tu carta de presentación. No puedes vivir sin ella y necesitamos conocer la de los demás. Los primeros datos que te dan, al hablarte de otra persona, son su nombre y su edad.
La edad, desgraciadamente, dice mucho de nosotros. Todos recordamos cuando, continuamente, nos la preguntaban para permitirnos, o no, entrar en la discoteca, cuando la necesitabas para tomar una cervecilla, para sacarte el permiso de conducir, etc.
En el ámbito familiar, sin darnos cuenta, usamos el mismo baremo. El problema es que, en el manual para ser un buen padre, no están detalladas esas tablas. ¿Cuándo podrá tener su propio móvil?, ¿A qué edad le permitiré que salga de noche? Efectivamente, esa respuesta no está escrita. Esa es una de las tareas que deben hacer los padres: fabricación de normas internas. El peor error que podemos cometer es coger el manual de otra familia e intentar copiarlo en la nuestra. Cada familia tiene sus peculiaridades y cada hijo es distinto. Y además ten en cuenta, también, que con la edad, esas normas pueden y deben ser negociadas.

La zanahoria

Pasan los años y los hijos van creciendo. Hemos intentado educarle con sus más y con sus menos y para ello hemos tenido que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el premio y el castigo.
La motivación es el primer paso para desear hacer algo. Sin ella, no encuentran sentido a sus actuaciones. El premio (no entendido únicamente como algo material) es lo que les anima a seguir adelante, hasta descubrir que sus deberes cuotidianos, su buen hacer, el hacer la vida agradable a los demás también les proporciona satisfacción. Ese momento será crucial para su desarrollo como persona.
Pero para ello es necesario que hagamos nuestros deberes: ¿Sabemos qué motiva a nuestros hijos? ¿Qué les ilusiona?… son elementos fundamentales en su educación. Es nuestro deber conocer bien estos aspectos para poder ayudarles en su crecimiento diario.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/combinedmedia

La zanahoria

Pasan los años y los hijos van creciendo. Hemos intentado educarle con sus más y con sus menos y para ello hemos tenido que tener en cuenta dos aspectos fundamentales: el premio y el castigo.
La motivación es el primer paso para desear hacer algo. Sin ella, no encuentran sentido a sus actuaciones. El premio (no entendido únicamente como algo material) es lo que les anima a seguir adelante, hasta descubrir que sus deberes cuotidianos, su buen hacer, el hacer la vida agradable a los demás también les proporciona satisfacción. Ese momento será crucial para su desarrollo como persona.
Pero para ello es necesario que hagamos nuestros deberes: ¿Sabemos qué motiva a nuestros hijos? ¿Qué les ilusiona?… son elementos fundamentales en su educación. Es nuestro deber conocer bien estos aspectos para poder ayudarles en su crecimiento diario.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/combinedmedia

¿Dónde está mi hijo?

Mi hijo ya no es el de antes. ¿Qué han hecho con él?

Ésta es la reflexión que muchos padres se hacen cuando tienen en casa un adolescente. ¿Dónde se fue su buen carácter, amabilidad, comprensión…? Parece que alguien le haya lavado el cerebro. Hasta que alguien te dice: ¡Bienvenido al mundo adolescente!

Pero los padres no estamos tranquilos hasta saber qué les pasa y por qué les ocurren esos cambios:

El ser humano desarrolla, a lo largo de la vida, unas dimensiones que le ayudan a fortalecer y aumentar sus cualidades personales. El adolescente sufre grandes cambios sin tener ni idea del por qué ni cómo le ocurren.

- Física: su cuerpo empieza a transformarse y se hace adulto.

- Social: ante esos cambios físicos, el joven siente cierta vergüenza y está constantemente comparándose con los demás. Se preocupa mucho más por la imagen que sus amigos tienen de él.

- Trascendente: antes lo que estaba bien, estaba bien y lo que estaba mal, estaba mal. Ahora se cuestiona todo este pasado, sus creencias religiosas, etc.

- Emocional: sufre grandes cambios de humor. Empieza a sentir “ cosquilleos” por aquellos amigos o amigas que hasta ahora eran simplemente compañeros de diversión.

- Racional: sin duda todo lo anterior tiene su influencia en la parte racional. La pereza, la voluntad, el interés por el estudio son cuestiones que le ayudarán o impedirán desarrollar su dimensión racional.

Y me pregunto… ¿No tienen motivos para sufrir esos cambios que apreciamos en casa? ¿No los sufrimos nosotros a su edad?

Estad a su lado, mostradles el viaje alucinante de la adolescencia y pensad que con vuestra ayuda conseguirán desarrollar todas las cualidades que tienen en su interior.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/regolare

¿Dónde está mi hijo?

Mi hijo ya no es el de antes. ¿Qué han hecho con él?

Ésta es la reflexión que muchos padres se hacen cuando tienen en casa un adolescente. ¿Dónde se fue su buen carácter, amabilidad, comprensión…? Parece que alguien le haya lavado el cerebro. Hasta que alguien te dice: ¡Bienvenido al mundo adolescente!

Pero los padres no estamos tranquilos hasta saber qué les pasa y por qué les ocurren esos cambios:

El ser humano desarrolla, a lo largo de la vida, unas dimensiones que le ayudan a fortalecer y aumentar sus cualidades personales. El adolescente sufre grandes cambios sin tener ni idea del por qué ni cómo le ocurren.

- Física: su cuerpo empieza a transformarse y se hace adulto.

- Social: ante esos cambios físicos, el joven siente cierta vergüenza y está constantemente comparándose con los demás. Se preocupa mucho más por la imagen que sus amigos tienen de él.

- Trascendente: antes lo que estaba bien, estaba bien y lo que estaba mal, estaba mal. Ahora se cuestiona todo este pasado, sus creencias religiosas, etc.

- Emocional: sufre grandes cambios de humor. Empieza a sentir “ cosquilleos” por aquellos amigos o amigas que hasta ahora eran simplemente compañeros de diversión.

- Racional: sin duda todo lo anterior tiene su influencia en la parte racional. La pereza, la voluntad, el interés por el estudio son cuestiones que le ayudarán o impedirán desarrollar su dimensión racional.

Y me pregunto… ¿No tienen motivos para sufrir esos cambios que apreciamos en casa? ¿No los sufrimos nosotros a su edad?

Estad a su lado, mostradles el viaje alucinante de la adolescencia y pensad que con vuestra ayuda conseguirán desarrollar todas las cualidades que tienen en su interior.


© Photo: http://www.flickr.com/photos/regolare

Previous Older Entries

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.