El Síndrome de mi hijo

Nuestro hijo es especial y diferente a todos los demás. Sin embargo, la psicología infantil lo encasilla fácilmente en alguna de las etiquetas que tiene para cada situación. Así pues, puede ser que:

Si tienes un hijo: tu hijo sufra los “típicos síntomas” de hijo único.

Si tiene dos hijos: actualmente existe el síndrome de los dos hijos únicos (consiste en actuar con los hijos, como si sólo estuvieran ellos: dos habitaciones, dos ordenadores, dos videoconsolas y así hasta tener dos de todo.)

Si tiene tres hijos: al mayor le dirán que sufre el síndrome del hijo mayor (demasiado responsable, tímido,…) al segundo lo etiquetarán con el síndrome del “sándwich” (por aquello que como queda en medio corre el peligro de pasar desapercibido) y al tercero, el pequeño de la saga (el mimado o el desatendido).

Así continuaríamos hasta donde hiciera falta: un síndrome para cada hijo. ¿Pero, no tenemos que ver a cada uno de nuestros hijos de una forma especial y singular? Tendríamos que recordar a la psicología infantil que también lo hiciera.
© Photo: http://www.flickr.com/photos/10472370@N00/



Publicado en  on Agosto 26, 2008 at 10:14 am Comentarios (1)

El Síndrome de mi hijo

Nuestro hijo es especial y diferente a todos los demás. Sin embargo, la psicología infantil lo encasilla fácilmente en alguna de las etiquetas que tiene para cada situación. Así pues, puede ser que:

Si tienes un hijo: tu hijo sufra los “típicos síntomas” de hijo único.

Si tiene dos hijos: actualmente existe el síndrome de los dos hijos únicos (consiste en actuar con los hijos, como si sólo estuvieran ellos: dos habitaciones, dos ordenadores, dos videoconsolas y así hasta tener dos de todo.)

Si tiene tres hijos: al mayor le dirán que sufre el síndrome del hijo mayor (demasiado responsable, tímido,…) al segundo lo etiquetarán con el síndrome del “sándwich” (por aquello que como queda en medio corre el peligro de pasar desapercibido) y al tercero, el pequeño de la saga (el mimado o el desatendido).

Así continuaríamos hasta donde hiciera falta: un síndrome para cada hijo. ¿Pero, no tenemos que ver a cada uno de nuestros hijos de una forma especial y singular? Tendríamos que recordar a la psicología infantil que también lo hiciera.
© Photo: http://www.flickr.com/photos/10472370@N00/



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El Síndrome de mi hijo

Nuestro hijo es especial y diferente a todos los demás. Sin embargo, la psicología infantil lo encasilla fácilmente en alguna de las etiquetas que tiene para cada situación. Así pues, puede ser que:

Si tienes un hijo: tu hijo sufra los “típicos síntomas” de hijo único.

Si tiene dos hijos: actualmente existe el síndrome de los dos hijos únicos (consiste en actuar con los hijos, como si sólo estuvieran ellos: dos habitaciones, dos ordenadores, dos videoconsolas y así hasta tener dos de todo.)

Si tiene tres hijos: al mayor le dirán que sufre el síndrome del hijo mayor (demasiado responsable, tímido,…) al segundo lo etiquetarán con el síndrome del “sándwich” (por aquello que como queda en medio corre el peligro de pasar desapercibido) y al tercero, el pequeño de la saga (el mimado o el desatendido).

Así continuaríamos hasta donde hiciera falta: un síndrome para cada hijo. ¿Pero, no tenemos que ver a cada uno de nuestros hijos de una forma especial y singular? Tendríamos que recordar a la psicología infantil que también lo hiciera.
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Mitos o dioses

Yo-Yo Ma junto a Condoleezza Rice. A los 4 años de edad estudió violín y viola antes de aprender cello. Comenzó a sobresalir en el mundo de la música desde una edad muy temprana. Ha ganado numerosos premios y distinciones (entre ellos varios Grammy), ha grabado numerosos discos y ha actuado en los teatros y óperas más grande del planeta. Es considerado uno de los mejores violonchelistas del mundo.

Las personas, desde los primeros años de vida, mitificamos o endioasamos a seres , personajes, familiares o amigos.

Durante la infancia, los dibujos animados y principalmente los padres son el modelo a seguir. Son los auténticos heroes de los hijos. Pero van creciendo… y su mitos pasan a ser otros: compañeros de clase, cantantes, peronsajes televisivos de fama barata… En ellos descubren alguna cualidad que les fascina e, incapaces de ver más allá, se centran en ese aspecto que les hace tan atractivos.

Pero la evolución de los mitos no termina ahí. El adulto, durante sus estudios o en el trabajo mitifica a nuevos líderes que se cruzan en sus vidas: ese profesor universitario, ese jefe de equipo o ese director de empresa.

Y este proceso de endiosamiento no cesa hasta el fin de nuestros días. En nuestra vida familiar podemos mitificar a personajes, compañeros o celebridades históricas, culturales o religiosas que nos “calan” en nuestro ser más interior: ¿Qué puedo hacer para ser cómo aquel?

Un aspecto es esencial y debemos tener claro para poder transmitir a los hijos: tú eres quien y como eres.

El peor error que puedes cometer es querer ser como otra persona: “Es bueno adquirir detalles que nos hagan mejorar, detalles de los que nos rodean, que nos ayuden a descubrir nuestra propia voz.” (Yo-Yo Ma) 

Publicado en  on Junio 13, 2008 at 5:03 pm Dejar un comentario

Mitos o dioses

Yo-Yo Ma junto a Condoleezza Rice. A los 4 años de edad estudió violín y viola antes de aprender cello. Comenzó a sobresalir en el mundo de la música desde una edad muy temprana. Ha ganado numerosos premios y distinciones (entre ellos varios Grammy), ha grabado numerosos discos y ha actuado en los teatros y óperas más grande del planeta. Es considerado uno de los mejores violonchelistas del mundo.

Las personas, desde los primeros años de vida, mitificamos o endioasamos a seres , personajes, familiares o amigos.

Durante la infancia, los dibujos animados y principalmente los padres son el modelo a seguir. Son los auténticos heroes de los hijos. Pero van creciendo… y su mitos pasan a ser otros: compañeros de clase, cantantes, peronsajes televisivos de fama barata… En ellos descubren alguna cualidad que les fascina e, incapaces de ver más allá, se centran en ese aspecto que les hace tan atractivos.

Pero la evolución de los mitos no termina ahí. El adulto, durante sus estudios o en el trabajo mitifica a nuevos líderes que se cruzan en sus vidas: ese profesor universitario, ese jefe de equipo o ese director de empresa.

Y este proceso de endiosamiento no cesa hasta el fin de nuestros días. En nuestra vida familiar podemos mitificar a personajes, compañeros o celebridades históricas, culturales o religiosas que nos “calan” en nuestro ser más interior: ¿Qué puedo hacer para ser cómo aquel?

Un aspecto es esencial y debemos tener claro para poder transmitir a los hijos: tú eres quien y como eres.

El peor error que puedes cometer es querer ser como otra persona: “Es bueno adquirir detalles que nos hagan mejorar, detalles de los que nos rodean, que nos ayuden a descubrir nuestra propia voz.” (Yo-Yo Ma)