¿Para qué?

¡Feliz Año 2009 a todos!

Hemos pasado otra Navidad, hemos vuelto a saltarnos aquello de controlar el número de regalos que reciben los hijos, el régimen, el no agobiarnos en las tiendas… pero lo más gracioso de todo es que, incluso así, hemos vuelto a proponernos buenas intenciones para este año 2009. Nuevos propósitos después de NO haber cumplido las últimas promesas. Y me pregunto… ¿no es así la vida? Me refiero a comenzar y recomenzar de nuevo. Los perdedores son los que, después de verse derrotados, no vuelven a intentarlo.

En nuestras vidas todo se basa en propósitos, en la persecución de objetivos. Claro que sí: este año empezaremos el régimen, dejaremos de fumar, haremos deporte y llegaremos antes a casa para estar con nuestra familia… Otro aspecto será los MEDIOS que emplearemos para conseguir que esos propósitos lleguen a buen puerto; pero eso ya es tema para otra semana.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/26724523@N00

¿Para qué?

¡Feliz Año 2009 a todos!

Hemos pasado otra Navidad, hemos vuelto a saltarnos aquello de controlar el número de regalos que reciben los hijos, el régimen, el no agobiarnos en las tiendas… pero lo más gracioso de todo es que, incluso así, hemos vuelto a proponernos buenas intenciones para este año 2009. Nuevos propósitos después de NO haber cumplido las últimas promesas. Y me pregunto… ¿no es así la vida? Me refiero a comenzar y recomenzar de nuevo. Los perdedores son los que, después de verse derrotados, no vuelven a intentarlo.

En nuestras vidas todo se basa en propósitos, en la persecución de objetivos. Claro que sí: este año empezaremos el régimen, dejaremos de fumar, haremos deporte y llegaremos antes a casa para estar con nuestra familia… Otro aspecto será los MEDIOS que emplearemos para conseguir que esos propósitos lleguen a buen puerto; pero eso ya es tema para otra semana.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/26724523@N00

Dulce amarga Navidad

No hay fiesta, para los europeos, que una más a las familias que la Navidad. Lo resume muy bien el clásico anuncio de turrón: ¡Vuelve a casa por Navidad!
Como todo en la vida, hay muchas formas de enfocar las cosas. Esa alegría de reencontrarse en el hogar de cada uno, con los miembros más queridos, se entrelaza con la tristeza de pensar en aquellos que ya no están. Esos últimos sentimientos, más comunes en los adultos, no deberíamos transmitirlos a los más jóvenes. Son sus fiestas, sus ilusiones, la alegría de la inocencia. El adulto debe desbordar alegría para así educar esos sentimientos en los pequeños… ¿Como lo adquirimos nosotros?

¡Dulce Navidad para todos!

Publicado en  on Diciembre 21, 2008 at 8:27 pm Dejar un comentario

Dulce amarga Navidad

No hay fiesta, para los europeos, que una más a las familias que la Navidad. Lo resume muy bien el clásico anuncio de turrón: ¡Vuelve a casa por Navidad!
Como todo en la vida, hay muchas formas de enfocar las cosas. Esa alegría de reencontrarse en el hogar de cada uno, con los miembros más queridos, se entrelaza con la tristeza de pensar en aquellos que ya no están. Esos últimos sentimientos, más comunes en los adultos, no deberíamos transmitirlos a los más jóvenes. Son sus fiestas, sus ilusiones, la alegría de la inocencia. El adulto debe desbordar alegría para así educar esos sentimientos en los pequeños… ¿Como lo adquirimos nosotros?

¡Dulce Navidad para todos!

Publicado en  on at 8:27 pm Dejar un comentario

La imagen de la alegría

6 de enero por la mañana. En las casas con hijos pequeños se desata la locura. ¡Mamá, papá, despertad que han venido los Reyes!

Todo un ritual se pone en marcha; en pijama o en batín, delante la puerta del comedor,… Una puerta que se mantendrá cerrada hasta que papá o mamá permitan abrir “la cámara del tesoro”. Ese comedor que ha guardado, toda la noche, los sueños de los hijos de esa familia.

Si alguien persiguiera captar la instantánea del rostro de la felicidad, de la alegría, de la sorpresa, seguro que elegiría esas décimas de segundo entre las cuales la puerta está cerrada y se abre ante los ojos atónitos de los pequeños de la casa. Esos ojos saltones, esa sonrisa en sus caras, compensa el esfuerzo realizado durante las fiestas, para ese gran día.

Padres, recordemos esa imagen en los momentos difíciles que seguro tendremos en el trabajo, en la familia, en la vida diaria, de todo el año que hemos empezado.

Publicado en  on Enero 7, 2008 at 10:00 am Dejar un comentario