Facilísimo

Al principio parecía que la crisis podía ayudarnos a despertar del estado de letargo en el que vivíamos inmersos desde hace algunos años. Larga etapa donde la comodidad, la pereza, el conseguir las cosas con el mínimo esfuerzo estaba a la orden del día. Este era y es el momento de ponerse las pilas. No podemos continuar con esa dinámica. Debemos volvernos urgentemente activos. Pero, al contrario de lo que se podía suponer, los eslóganes publicitarios nos animan a continuar descendiendo por esa pendiente hacia la más absoluta inutilidad personal. Esta mañana he visto el último anuncio de la casa de automóviles Honda. Decía algo así: Lo quieres. Cógelo ¿Qué pasa, ya no es necesario que lo pagues? o el clásico: ¡Aprende inglés sin esfuerzo! ¿Dónde se ha visto eso? Sin estudio o sin esfuerzo no hay nada en esta vida.

Los que nacimos en la década de los 60 – 70 recordamos refranes como “el que la sigue, la consigue” o anuncios publicitarios como “con Feber, querer es poder”. Dos ejemplos clarísimos que nos ofrecían éxito después del esfuerzo. Ese es el camino.

Publicado en on Septiembre 27, 2009 at 6:46 pm Comentarios (1)

El paparazzi

¿En qué familia no hay aquel que se cuelga la cámara fotográfica al cuello y almacena las imágenes de toda una vida? Reuniones familiares, bautizos, viajes, excursiones… No hay suceso que pase desapercibido para el paparazzi familiar. Es una bonita actividad que refleja, en muchos casos, el resumen de unas vivencias. Pero… ¿es en realidad el reflejo de una vida? Debería serlo pero, a menudo, deseamos tanto la fotografía que forzamos la propia realidad y, entonces, ese álbum familiar se convierte en una simple colección de imágenes sin sentido.
Si el niño no quiere ponerse junto a la jaula de gorilas o colgarse una serpiente del cuello, ¡no le fuerces! ¿Vale la pena esa fotografía? ¿Qué buscamos con ella?
¡Créeme, no vale la pena! ¿Te gustaría que lo intentara? Empieza tú antes colgándote esa serpiente del cuello. La confianza que necesita ante un reto debe entrarle por ósmosis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/bernatcg

El paparazzi

¿En qué familia no hay aquel que se cuelga la cámara fotográfica al cuello y almacena las imágenes de toda una vida? Reuniones familiares, bautizos, viajes, excursiones… No hay suceso que pase desapercibido para el paparazzi familiar. Es una bonita actividad que refleja, en muchos casos, el resumen de unas vivencias. Pero… ¿es en realidad el reflejo de una vida? Debería serlo pero, a menudo, deseamos tanto la fotografía que forzamos la propia realidad y, entonces, ese álbum familiar se convierte en una simple colección de imágenes sin sentido.
Si el niño no quiere ponerse junto a la jaula de gorilas o colgarse una serpiente del cuello, ¡no le fuerces! ¿Vale la pena esa fotografía? ¿Qué buscamos con ella?
¡Créeme, no vale la pena! ¿Te gustaría que lo intentara? Empieza tú antes colgándote esa serpiente del cuello. La confianza que necesita ante un reto debe entrarle por ósmosis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/bernatcg

Estás aquí para ser feliz

Hace años, los publicistas descubrieron una nueva forma de vender los productos que la industria iba creando. Con el tiempo, las marcas ya existentes necesitaban formulas nuevas para que el público redescubriera sus productos. En esta línea, los publicistas decidieron vender “sentimientos”. Esto rompía con la dinámica utilizada hasta el momento. Ahora se trata de vender confort, simpatía, belleza y, como no, felicidad. Este último, sin duda, es el más apreciado y receptivo para el público. ¿Quien no quiere ser feliz?
Así pues, Coca-Cola lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a conseguir captar nuestra atención con su último spot televisivo.
Las cosas que nos dicen, los consejos que nos dan, pocas veces son nuevos para nosotros. Pero en la vida es necesario que nos las repitan para ir refrescándonos la memoria. Por eso es bueno asistir a conferencias, leer artículos, escuchar a expertos sobre temas de crecimiento personal.
Coca-Cola nos recuerda que estamos aquí para ser felices. ¡Claro que sí!
El mensaje parece inacabado… ¿Cómo lo consigo? ¿Cómo conseguir esa felicidad? (El anuncio nos quiere hacer ver que bebiendo Coca-Cola lo conseguiremos.) Pero en realidad, el spot nos da unos consejos: el enriquecimiento de tu familia, tus amigos, tu entorno y saber ver los malos momentos con otros ojos.
¿Buscas la felicidad? Empieza por esta idea: cambia tu forma de ver las cosas.
Que es lo mismo que decir, ocúpate de las cosas que son verdaderamente importantes.

Estás aquí para ser feliz

Hace años, los publicistas descubrieron una nueva forma de vender los productos que la industria iba creando. Con el tiempo, las marcas ya existentes necesitaban formulas nuevas para que el público redescubriera sus productos. En esta línea, los publicistas decidieron vender “sentimientos”. Esto rompía con la dinámica utilizada hasta el momento. Ahora se trata de vender confort, simpatía, belleza y, como no, felicidad. Este último, sin duda, es el más apreciado y receptivo para el público. ¿Quien no quiere ser feliz?
Así pues, Coca-Cola lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a conseguir captar nuestra atención con su último spot televisivo.
Las cosas que nos dicen, los consejos que nos dan, pocas veces son nuevos para nosotros. Pero en la vida es necesario que nos las repitan para ir refrescándonos la memoria. Por eso es bueno asistir a conferencias, leer artículos, escuchar a expertos sobre temas de crecimiento personal.
Coca-Cola nos recuerda que estamos aquí para ser felices. ¡Claro que sí!
El mensaje parece inacabado… ¿Cómo lo consigo? ¿Cómo conseguir esa felicidad? (El anuncio nos quiere hacer ver que bebiendo Coca-Cola lo conseguiremos.) Pero en realidad, el spot nos da unos consejos: el enriquecimiento de tu familia, tus amigos, tu entorno y saber ver los malos momentos con otros ojos.
¿Buscas la felicidad? Empieza por esta idea: cambia tu forma de ver las cosas.
Que es lo mismo que decir, ocúpate de las cosas que son verdaderamente importantes.