El ejemplo de Nike

Siempre hemos recordado que, para poder juzgar una discusión, es necesario conocer los hechos de todas las partes. En una crisis matrimonial, tendemos a creer los sollozos del primero que llora; no damos duda a sus explicaciones.

Esta semana, la firma deportiva Nike ha dado un espaldarazo al jugador de golf Tiger Woods renovando su contrato publicitario. A diferencia de muchos, no le han abandonado en los momentos difíciles. No han querido juzgarlo por algo que no les concierne. No han querido meterse en su vida. Es más, quizás han pensado en darle otra oportunidad, apoyarlo cuando se sentía sólo, quizás han pensado que no eran los jueces de nadie…

Deberíamos aprender de hechos como éste. Todos tenemos derecho a redimirnos. Sólo es necesario arrepentimiento, disculparse y poner los medios para no volver a reincidir. Ah, y una cosa más… tener a alguien caritativo que te perdone.

Disculpas aceptadas

La verdad es que da gusto ver la sencillez y la forma que tienen, los más pequeños, de arreglar sus rifirrafes con los demás. Hace unos días pude observar la rapidez con la que un muchacho de 6 años le pedía perdón a su compañero y al instante salían los dos a jugar juntos. ¡Cuánto tenemos que aprender los mayores!: “el educador se pasa la vida aprendiendo de sus alumnos”.
En el discurso que Randy Pausch pronunció en la Universidad de Carnegie Mellon (USA), “la última conferencia” (muy popular en youtube), destacó cuáles eran los elementos claves para pedir perdón:
1.- La culpa fue mía: Darse cuenta que uno ha metido la pata.
2.- Lo siento: Pedir disculpas a la persona ofendida.
3.- ¿Cómo lo arreglo? Muchas personas olvidan este último paso. Se quedan en los dos primeros.
Creo que la tercera idea es la que engrandece más el disculparse alguien. Hacer algo para o por el otro es, en definitiva, darse a él.

El precio del perdón

Henry Ward Beecher (religioso estadounidense) afirmó: Decir, puedo perdonar pero no olvidar es sólo otra forma de decir “no puedo perdonar”.

Pocas cosas hay en la vida tan nobles como el perdón. La capacidad y poder de perdonar es, en contra de lo que muchos piensan, lo que hace grande a la persona. Muchas son las circunstancias que a lo largo de la vida nos llevarán a plantearnos el perdón. Y cuanto más amemos, más perdonaremos.

A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho decía Jacinto Benavente.

Deberíamos plantearnos cómo es que en ocasiones perdonamos más a amigos o compañeros de trabajo que a nuestra esposa o marido.


© Photo: : http://www.flickr.com/photos/10472370@N00

El precio del perdón

Henry Ward Beecher (religioso estadounidense) afirmó: Decir, puedo perdonar pero no olvidar es sólo otra forma de decir “no puedo perdonar”.

Pocas cosas hay en la vida tan nobles como el perdón. La capacidad y poder de perdonar es, en contra de lo que muchos piensan, lo que hace grande a la persona. Muchas son las circunstancias que a lo largo de la vida nos llevarán a plantearnos el perdón. Y cuanto más amemos, más perdonaremos.

A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho decía Jacinto Benavente.

Deberíamos plantearnos cómo es que en ocasiones perdonamos más a amigos o compañeros de trabajo que a nuestra esposa o marido.


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