Otra vez no

“El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.”

John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) Político estadounidense.

El pasado viernes fuimos muchos los que nos llevamos una gran decepción. Los Juegos Olímpicos se iban a Rio de Janeiro y nos dejaban, una vez más, sin ese gran acontecimiento. Pasarán los días de tristeza, de guardar un silencio absoluto pero tarde o temprano aparecerán personas que buscarán responsabilidades.

El alcalde de Madrid ya dijo en su día que, el máximo responsable de lo que sucediera, bueno o malo, era él. Y es que hay días en los que los políticos también pueden enseñarnos cosas buenas. Ese ejemplo de responsabilidad, de aceptar lo que venga, de soportar las críticas si las hubiera, otorga a la persona un prestigio merecido.

La verdad es que el tiempo dirá si, ese gesto de Gallardón, políticamente le favorece o le perjudica pero lo que seguro le ha hecho es aumentar el buen nombre político que tenía.

Ya lo decía Kennedy: si hubiéramos obtenido los Juegos, serían muchos los que se adueñarían de las gestiones realizadas pero el fracaso es tan sólo de uno, y porqué ese uno así lo ha querido.

¡Arriba Madrid 2020!


© Photo: http://www.flickr.com/photos/geckoam

Publicado en  on Octubre 3, 2009 at 3:11 pm Dejar un comentario

Sinceridad y respeto

Esta semana, los chicos y chicas de 4º de Primaria han realizado los exámenes de competencias básicas coordinados por la Generalitat de Catalunya. Así, llegaron a la escuela unos examinadores con las pruebas pertinentes. Uno de ellos se presenta delante de los alumnos con los pantalones medio bajados, mostrando los calzoncillos a todo el mundo, con aspecto de no haberse aseado,… y me pregunto ¿Por qué no evaluamos las competencias básicas de lo que es la educación y el respeto en el trato humano?

Dicho examinador alega que su forma de vestir refleja la sinceridad de su forma de ser y de pensar. ¿Desde cuándo la sinceridad es incompatible con el respeto y la educación? Este personaje debiera saber que iba a un centro educativo, que iba a ser el centro de atención de un grupo de alumnos y que el adulto es siempre un punto de referencia para los jóvenes.
De nada nos sirve superar los niveles básicos en matemáticas o lenguaje si olvidamos que antes de eso, debemos superar los niveles básicos en la asignatura de respeto.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/diego_sideburns

Publicado en  on Mayo 31, 2009 at 7:16 pm Comentarios (2)

Sinceridad y respeto

Esta semana, los chicos y chicas de 4º de Primaria han realizado los exámenes de competencias básicas coordinados por la Generalitat de Catalunya. Así, llegaron a la escuela unos examinadores con las pruebas pertinentes. Uno de ellos se presenta delante de los alumnos con los pantalones medio bajados, mostrando los calzoncillos a todo el mundo, con aspecto de no haberse aseado,… y me pregunto ¿Por qué no evaluamos las competencias básicas de lo que es la educación y el respeto en el trato humano?

Dicho examinador alega que su forma de vestir refleja la sinceridad de su forma de ser y de pensar. ¿Desde cuándo la sinceridad es incompatible con el respeto y la educación? Este personaje debiera saber que iba a un centro educativo, que iba a ser el centro de atención de un grupo de alumnos y que el adulto es siempre un punto de referencia para los jóvenes.
De nada nos sirve superar los niveles básicos en matemáticas o lenguaje si olvidamos que antes de eso, debemos superar los niveles básicos en la asignatura de respeto.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/diego_sideburns

El tercer mundo está al lado de casa

Papá, mamá, este verano quiero ir a Kenia para ayudar a niños necesitados.

 “Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.”

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

La montaña rusa emocional, física, racional, que sufre el adolescente, ya la conocemos. Cómo ellos mismos dicen: hoy estoy de subidón y mañana tengo un down que no me aguanto. Contrasta, en ellos, el sentirse una día superman y otro un auténtico inútil.

Esa sensación de comerse el mundo, abarca todas sus dimensiones: la física (quiero ser guapísima), la racional (siempre tengo la razón, lo sé todo)… y por supuesto la trascendente, emocional y social. Con estas últimas se les despierta “el misionero” que llevan dentro. Tienen la inquietud de ayudar al prójimo, de pensar en los demás, de hacer algo para mejorar el mundo. Pero todo ello, bajo su capa de superhéroe, muchos necesitan llevarlo al extremo. No les basta con colaborar con una ONG que trabaja en el mismo barrio, no les basta con ayudar en el asilo de ancianos más próximo ni de colaborar con asociaciones solidarias cercanas. Ellos necesitan irse al infinito porqué parece que ahí es donde más se les necesita. Papá, mamá… ¡me voy al Congo!

Tened en cuenta que eso es una característica más de la adolescencia. Es importante, como en otras cosas, no cortarles las alas que les ayudarán a volar alto. Pero, a la vez, debemos hacerles ver que hay muchos lugares, rincones, al lado de casa, donde también necesitan de su apoyo: el tercer mundo está, también, al lado de casa (y mucho más ahora con la crisis).

 P.D.: http://www.projectefrake.org

© Photo: http://www.flickr.com/photos/12191223@N00/

El tercer mundo está al lado de casa

Papá, mamá, este verano quiero ir a Kenia para ayudar a niños necesitados.

 “Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.”

Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

La montaña rusa emocional, física, racional, que sufre el adolescente, ya la conocemos. Cómo ellos mismos dicen: hoy estoy de subidón y mañana tengo un down que no me aguanto. Contrasta, en ellos, el sentirse una día superman y otro un auténtico inútil.

Esa sensación de comerse el mundo, abarca todas sus dimensiones: la física (quiero ser guapísima), la racional (siempre tengo la razón, lo sé todo)… y por supuesto la trascendente, emocional y social. Con estas últimas se les despierta “el misionero” que llevan dentro. Tienen la inquietud de ayudar al prójimo, de pensar en los demás, de hacer algo para mejorar el mundo. Pero todo ello, bajo su capa de superhéroe, muchos necesitan llevarlo al extremo. No les basta con colaborar con una ONG que trabaja en el mismo barrio, no les basta con ayudar en el asilo de ancianos más próximo ni de colaborar con asociaciones solidarias cercanas. Ellos necesitan irse al infinito porqué parece que ahí es donde más se les necesita. Papá, mamá… ¡me voy al Congo!

Tened en cuenta que eso es una característica más de la adolescencia. Es importante, como en otras cosas, no cortarles las alas que les ayudarán a volar alto. Pero, a la vez, debemos hacerles ver que hay muchos lugares, rincones, al lado de casa, donde también necesitan de su apoyo: el tercer mundo está, también, al lado de casa (y mucho más ahora con la crisis).

 P.D.: http://www.projectefrake.org

© Photo: http://www.flickr.com/photos/12191223@N00/