El Síndrome de Pancho López

En los casi 100 artículos publicados en este blog hemos hablado ya de algún que otro síndromes: el de Peter Pan, el de Marlin… Hoy vamos a hablar sobre el síndrome de Pancho López. (Ya sé, a mí también me parecía gracioso el nombre cuando lo oí por primera vez en boca de la doctora Monsterrat Rutllán en una de sus excelentes conferencias sobre adolescentes.)

Con este nombre se describen a todas aquellas personas que se dedican a ir quemando etapas de su vida, de una forma rápida, sin importarles la edad madurativa o real que tengan, y totalmente fuera de control. Acostumbran a padecerlo adolescentes y, preocupantemente, se empieza a notar en niños y niñas (menores de 12 años). Desgraciadamente, los padres no se dan cuenta muchas veces que el estilo educativo que utilizan en casa lleva a sus hijos directamente a sufrir ese síndrome.

Ya hace años que se descubrió en Estados Unidos la gran cantidad de niñas que pasaban por la peluquería o se maquillaban y pintaban a edades muy tempranas. Niños preocupados, como nunca antes había sucedido, por su aspecto externo y empezaban a elegir sus peinados, su ropa, a salir y en general a fumar los primeros cigarrillos o tomar la primera copa.

Hoy en día podríamos culpar a la sociedad, una vez más, de la supersónica velocidad a la que dirige nuestras vidas pero… ¿quién dirige sinceramente la tuya y la mía? (Espero poder pensar que tenemos algo que decir.)

Por un lado debemos hacer algo para parar nuestro ritmo vital, porqué sino, él parará el nuestro. Por otro, los padres, como es lógico, somos los responsables de educar a nuestros hijos y proporcionarles las herramientas para aprovechar las oportunidades y características de cada etapa. Cada eslabón madurativo conlleva el proceso de desarrollo que necesitarán en el futuro. Si los hijos no los adquieren en el momento adecuado, por quemar esos instantes juveniles, deberán hacerlos de adulto. Y creedme, no es fácil adquirir esos hábitos a ciertas edades.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/st-stev/

El Síndrome de Pancho López

En los casi 100 artículos publicados en este blog hemos hablado ya de algún que otro síndromes: el de Peter Pan, el de Marlin… Hoy vamos a hablar sobre el síndrome de Pancho López. (Ya sé, a mí también me parecía gracioso el nombre cuando lo oí por primera vez en boca de la doctora Monsterrat Rutllán en una de sus excelentes conferencias sobre adolescentes.)

Con este nombre se describen a todas aquellas personas que se dedican a ir quemando etapas de su vida, de una forma rápida, sin importarles la edad madurativa o real que tengan, y totalmente fuera de control. Acostumbran a padecerlo adolescentes y, preocupantemente, se empieza a notar en niños y niñas (menores de 12 años). Desgraciadamente, los padres no se dan cuenta muchas veces que el estilo educativo que utilizan en casa lleva a sus hijos directamente a sufrir ese síndrome.

Ya hace años que se descubrió en Estados Unidos la gran cantidad de niñas que pasaban por la peluquería o se maquillaban y pintaban a edades muy tempranas. Niños preocupados, como nunca antes había sucedido, por su aspecto externo y empezaban a elegir sus peinados, su ropa, a salir y en general a fumar los primeros cigarrillos o tomar la primera copa.

Hoy en día podríamos culpar a la sociedad, una vez más, de la supersónica velocidad a la que dirige nuestras vidas pero… ¿quién dirige sinceramente la tuya y la mía? (Espero poder pensar que tenemos algo que decir.)

Por un lado debemos hacer algo para parar nuestro ritmo vital, porqué sino, él parará el nuestro. Por otro, los padres, como es lógico, somos los responsables de educar a nuestros hijos y proporcionarles las herramientas para aprovechar las oportunidades y características de cada etapa. Cada eslabón madurativo conlleva el proceso de desarrollo que necesitarán en el futuro. Si los hijos no los adquieren en el momento adecuado, por quemar esos instantes juveniles, deberán hacerlos de adulto. Y creedme, no es fácil adquirir esos hábitos a ciertas edades.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/st-stev/

El Síndrome de Pancho López

En los casi 100 artículos publicados en este blog hemos hablado ya de algún que otro síndromes: el de Peter Pan, el de Marlin… Hoy vamos a hablar sobre el síndrome de Pancho López. (Ya sé, a mí también me parecía gracioso el nombre cuando lo oí por primera vez en boca de la doctora Monsterrat Rutllán en una de sus excelentes conferencias sobre adolescentes.)

Con este nombre se describen a todas aquellas personas que se dedican a ir quemando etapas de su vida, de una forma rápida, sin importarles la edad madurativa o real que tengan, y totalmente fuera de control. Acostumbran a padecerlo adolescentes y, preocupantemente, se empieza a notar en niños y niñas (menores de 12 años). Desgraciadamente, los padres no se dan cuenta muchas veces que el estilo educativo que utilizan en casa lleva a sus hijos directamente a sufrir ese síndrome.

Ya hace años que se descubrió en Estados Unidos la gran cantidad de niñas que pasaban por la peluquería o se maquillaban y pintaban a edades muy tempranas. Niños preocupados, como nunca antes había sucedido, por su aspecto externo y empezaban a elegir sus peinados, su ropa, a salir y en general a fumar los primeros cigarrillos o tomar la primera copa.

Hoy en día podríamos culpar a la sociedad, una vez más, de la supersónica velocidad a la que dirige nuestras vidas pero… ¿quién dirige sinceramente la tuya y la mía? (Espero poder pensar que tenemos algo que decir.)

Por un lado debemos hacer algo para parar nuestro ritmo vital, porqué sino, él parará el nuestro. Por otro, los padres, como es lógico, somos los responsables de educar a nuestros hijos y proporcionarles las herramientas para aprovechar las oportunidades y características de cada etapa. Cada eslabón madurativo conlleva el proceso de desarrollo que necesitarán en el futuro. Si los hijos no los adquieren en el momento adecuado, por quemar esos instantes juveniles, deberán hacerlos de adulto. Y creedme, no es fácil adquirir esos hábitos a ciertas edades.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/st-stev/

Escapada en pareja

En unas semanas me voy de viaje con mi esposa. Es una costumbre que tenemos desde ya hace unos años. Aprovechando el puente de la Inmaculada, y las agenciaslow cost, pasamos unos días sin el ajetreo diario de los hijos.
Recuerdo que cuando empezamos estas salidas, me sobrevino un sentimiento de culpabilidad por dejar a mi hijo (entonces sólo teníamos uno) con sus abuelos, mientras nosotros gastábamos una cantidad de dinero que me parecía importante.
Fue entonces cuando mi gran amigo Xavier Fàbrega, en paz descase, me comentó una idea que ya siempre me ha acompañado en mi matrimonio.

“El gasto que puedas hacer para irte con tu mujer de viaje, no es jamás un gasto: es una inversión en tu matrimonio”

Ésta es la idea que quiero trasladaros. Es bueno necesario, de vez en cuando, hacer un break para poder estar a solas con tu pareja sin los hijos.
Periódicamente se puede salir a dar un paseo, un café, una aperitivo, una cena o un viaje.
Invertid en vuestro matrimonio. Es lo más importante que tenéis entre manos.

Publicado en  on Diciembre 31, 2007 at 5:54 pm Dejar un comentario

Escapada en pareja

En unas semanas me voy de viaje con mi esposa. Es una costumbre que tenemos desde ya hace unos años. Aprovechando el puente de la Inmaculada, y las agenciaslow cost, pasamos unos días sin el ajetreo diario de los hijos.
Recuerdo que cuando empezamos estas salidas, me sobrevino un sentimiento de culpabilidad por dejar a mi hijo (entonces sólo teníamos uno) con sus abuelos, mientras nosotros gastábamos una cantidad de dinero que me parecía importante.
Fue entonces cuando mi gran amigo Xavier Fàbrega, en paz descase, me comentó una idea que ya siempre me ha acompañado en mi matrimonio.

“El gasto que puedas hacer para irte con tu mujer de viaje, no es jamás un gasto: es una inversión en tu matrimonio”

Ésta es la idea que quiero trasladaros. Es bueno necesario, de vez en cuando, hacer un break para poder estar a solas con tu pareja sin los hijos.
Periódicamente se puede salir a dar un paseo, un café, una aperitivo, una cena o un viaje.
Invertid en vuestro matrimonio. Es lo más importante que tenéis entre manos.

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