¡Mi papá me viene a buscar!


Seis eran las Artes del mundo clásico
: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. A menudo oímos hablar del cine como el séptimo arte. Pero, en mi opinión, la publicidad televisiva es, en realidad, el auténtico séptimo arte. Un medio que nos cuenta una historia en veinte segundos con un estudio tan minucioso de cada toma, plano o secuencia es superior al cine.

En ocasiones hemos hecho un repaso a algunos spots televisivos que promueven valores o destacan algún que otro aspecto educativo. En este sentido, quisiera aplaudir el enfoque comercial de la conocida casa Volkswagen para su línea de coches familiares.
El afán por tener, tener y tener se inculca a nuestros hijos con nuestro actuar. Lo sabemos e incluso así, no hacemos mucho por cambiarlo. La importancia de mostrarles, con detalles, nuestro amor por ellos, será el tesoro que apreciarán.
No te pierdas el último anuncio de Volswagen Passat : ¡Mi papá me viene a buscar!

Casting a la vista

Parece que lo que se lleva ahora son los casting. Al público no le interesa tanto el resultado final sino la selección inicial de los participantes.

Las anteriores ediciones de O.T. iniciaron la moda de ir preparando el ambiente, dejándonos ver los castings que hacían en las distintas ciudades de España. Fue un gran éxito. El público se enganchó a este nuevo tipo de programa.

A continuación lo repitieron otros programas musicales, de baile o el último “tu sí que vales,” donde se hace un casting sobre cualquier cualidad o don que crea el participante que tiene. La verdad es que es muy gracioso. Lo simpático o lo triste es que muchas veces te ríes al ver el ridículo que es capaz de hacer alguno para salir por televisión. Los directores de los programas lo saben y se aprovechan de ello.

¡Cuánta necesidad de autoestima hay hoy en día nuestra sociedad! Necesitamos que se nos valore, que nos digan lo bien que lo hacemos todo. Da igual lo que yo vea o lo que yo crea. Necesito que me digan: ¡qué bueno eres! ¡pasas a la siguiente fase!

Qué triste es ver a los participantes echarse a llorar. Desesperarse por no haber sido elegidos. ¿No hay cosas más importantes por las que llorar en la vida? ¿Dónde queda la autoestima de los participantes? Además, los concursantes necesitan ir acompañados de sus madres… el cojín que necesitarán para cuando les digan: “gracias por intentarlo, ya te llamaremos”.

En fin, los telespectadores pasamos un buen rato a costa de esos participantes y nos sirve, además, para educar a los hijos que con nosotros ven esas situaciones.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/flaviosen/

Casting a la vista

Parece que lo que se lleva ahora son los casting. Al público no le interesa tanto el resultado final sino la selección inicial de los participantes.

Las anteriores ediciones de O.T. iniciaron la moda de ir preparando el ambiente, dejándonos ver los castings que hacían en las distintas ciudades de España. Fue un gran éxito. El público se enganchó a este nuevo tipo de programa.

A continuación lo repitieron otros programas musicales, de baile o el último “tu sí que vales,” donde se hace un casting sobre cualquier cualidad o don que crea el participante que tiene. La verdad es que es muy gracioso. Lo simpático o lo triste es que muchas veces te ríes al ver el ridículo que es capaz de hacer alguno para salir por televisión. Los directores de los programas lo saben y se aprovechan de ello.

¡Cuánta necesidad de autoestima hay hoy en día nuestra sociedad! Necesitamos que se nos valore, que nos digan lo bien que lo hacemos todo. Da igual lo que yo vea o lo que yo crea. Necesito que me digan: ¡qué bueno eres! ¡pasas a la siguiente fase!

Qué triste es ver a los participantes echarse a llorar. Desesperarse por no haber sido elegidos. ¿No hay cosas más importantes por las que llorar en la vida? ¿Dónde queda la autoestima de los participantes? Además, los concursantes necesitan ir acompañados de sus madres… el cojín que necesitarán para cuando les digan: “gracias por intentarlo, ya te llamaremos”.

En fin, los telespectadores pasamos un buen rato a costa de esos participantes y nos sirve, además, para educar a los hijos que con nosotros ven esas situaciones.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/flaviosen/

Casting a la vista

Parece que lo que se lleva ahora son los casting. Al público no le interesa tanto el resultado final sino la selección inicial de los participantes.

Las anteriores ediciones de O.T. iniciaron la moda de ir preparando el ambiente, dejándonos ver los castings que hacían en las distintas ciudades de España. Fue un gran éxito. El público se enganchó a este nuevo tipo de programa.

A continuación lo repitieron otros programas musicales, de baile o el último “tu sí que vales,” donde se hace un casting sobre cualquier cualidad o don que crea el participante que tiene. La verdad es que es muy gracioso. Lo simpático o lo triste es que muchas veces te ríes al ver el ridículo que es capaz de hacer alguno para salir por televisión. Los directores de los programas lo saben y se aprovechan de ello.

¡Cuánta necesidad de autoestima hay hoy en día nuestra sociedad! Necesitamos que se nos valore, que nos digan lo bien que lo hacemos todo. Da igual lo que yo vea o lo que yo crea. Necesito que me digan: ¡qué bueno eres! ¡pasas a la siguiente fase!

Qué triste es ver a los participantes echarse a llorar. Desesperarse por no haber sido elegidos. ¿No hay cosas más importantes por las que llorar en la vida? ¿Dónde queda la autoestima de los participantes? Además, los concursantes necesitan ir acompañados de sus madres… el cojín que necesitarán para cuando les digan: “gracias por intentarlo, ya te llamaremos”.

En fin, los telespectadores pasamos un buen rato a costa de esos participantes y nos sirve, además, para educar a los hijos que con nosotros ven esas situaciones.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/flaviosen/

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.