Final de junio

Llega fin de junio y con ello las vacaciones de todo docente. No empezaremos a debatir sobre si son muchos o pocos los días que tienen. Lo que importa es que, tarde o temprano, todo trabajador tiene sus merecidas vacaciones.
Éste ha sido y está siendo un año muy duro en relación al trabajo de muchos españoles. Muchos han perdido su empleo o, junto con las vacaciones, lo perderán. Creo que deberíamos tenerles en cuenta cuando se nos llene la boca al decir estoy de vacaciones. Ellos, sin desearlo, las empezaron hace muchos meses y, seguramente, dejarían de hacerlas por un empleo honrado.
Ya no digamos cuando se acerque la fecha de vuelta al trabajo. ¿Volveremos a lamentarnos por la vuelta a las duras jornadas laborales? Piensa que hay muchos que te sustituirían sin pensárselo dos veces.

P.D. Nos vemos en septiembre. Un saludo a tod@s.

Un verano en la biblioteca

“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo” (John Ernst Steinbeck, 1902-1968, escritor estadounidense galardonado con el premio Nobel de Literatura)

Una de las mejores actividades a potenciar, durante el verano y el resto del año, es sin duda la lectura. Siempre nos quejamos, durante el curso escolar, que no hay tiempo para muchas cosas. En verano, el tiempo es, precisamente, lo que sobra.
Hoy os recomiendo regalar a vuestros hijos el carné de la biblioteca más cercana a vuestra casa. La ilusión de ese “cartoncito” y la costumbre de visitarla con frecuencia les animará, sin duda, a la lectura. Proponeros coger un libro a la semana o, dependiendo de la edad, coger unos cuantos para que puedan aficionarse durante unos días. El truco está en marcar en vuestro horario unos días y unas horas a la semana para acercaros, con ellos, a la biblioteca y elegir buenos libros.
Además, se agradece la temperatura fresquita que hay en todas ellas en esta época del año.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/grahamel

Un verano en la biblioteca

“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo” (John Ernst Steinbeck, 1902-1968, escritor estadounidense galardonado con el premio Nobel de Literatura)

Una de las mejores actividades a potenciar, durante el verano y el resto del año, es sin duda la lectura. Siempre nos quejamos, durante el curso escolar, que no hay tiempo para muchas cosas. En verano, el tiempo es, precisamente, lo que sobra.
Hoy os recomiendo regalar a vuestros hijos el carné de la biblioteca más cercana a vuestra casa. La ilusión de ese “cartoncito” y la costumbre de visitarla con frecuencia les animará, sin duda, a la lectura. Proponeros coger un libro a la semana o, dependiendo de la edad, coger unos cuantos para que puedan aficionarse durante unos días. El truco está en marcar en vuestro horario unos días y unas horas a la semana para acercaros, con ellos, a la biblioteca y elegir buenos libros.
Además, se agradece la temperatura fresquita que hay en todas ellas en esta época del año.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/grahamel

El paparazzi

¿En qué familia no hay aquel que se cuelga la cámara fotográfica al cuello y almacena las imágenes de toda una vida? Reuniones familiares, bautizos, viajes, excursiones… No hay suceso que pase desapercibido para el paparazzi familiar. Es una bonita actividad que refleja, en muchos casos, el resumen de unas vivencias. Pero… ¿es en realidad el reflejo de una vida? Debería serlo pero, a menudo, deseamos tanto la fotografía que forzamos la propia realidad y, entonces, ese álbum familiar se convierte en una simple colección de imágenes sin sentido.
Si el niño no quiere ponerse junto a la jaula de gorilas o colgarse una serpiente del cuello, ¡no le fuerces! ¿Vale la pena esa fotografía? ¿Qué buscamos con ella?
¡Créeme, no vale la pena! ¿Te gustaría que lo intentara? Empieza tú antes colgándote esa serpiente del cuello. La confianza que necesita ante un reto debe entrarle por ósmosis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/bernatcg

El paparazzi

¿En qué familia no hay aquel que se cuelga la cámara fotográfica al cuello y almacena las imágenes de toda una vida? Reuniones familiares, bautizos, viajes, excursiones… No hay suceso que pase desapercibido para el paparazzi familiar. Es una bonita actividad que refleja, en muchos casos, el resumen de unas vivencias. Pero… ¿es en realidad el reflejo de una vida? Debería serlo pero, a menudo, deseamos tanto la fotografía que forzamos la propia realidad y, entonces, ese álbum familiar se convierte en una simple colección de imágenes sin sentido.
Si el niño no quiere ponerse junto a la jaula de gorilas o colgarse una serpiente del cuello, ¡no le fuerces! ¿Vale la pena esa fotografía? ¿Qué buscamos con ella?
¡Créeme, no vale la pena! ¿Te gustaría que lo intentara? Empieza tú antes colgándote esa serpiente del cuello. La confianza que necesita ante un reto debe entrarle por ósmosis.

© Photo: http://www.flickr.com/photos/bernatcg

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